América Latina enfrenta una serie de eventos climáticos extremos que han dejado un rastro de daños materiales, crisis energéticas y emergencias ambientales en diversos países de la región. Desde tormentas eléctricas devastadoras en el Cono Sur hasta sequías prolongadas en la zona andina, la inestabilidad del sistema climático global, impulsada en gran medida por el fenómeno de El Niño, está poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los gobiernos y la infraestructura urbana.
En Chile, las comunas del sector oriente de Santiago fueron severamente afectadas la tarde del martes por una tormenta eléctrica y una inusual lluvia de granizos. El saldo económico es alarmante, con pérdidas estimadas en unos 200 millones de dólares. El fenómeno provocó la inundación de calles, viviendas y estacionamientos subterráneos de edificios, donde decenas de vehículos quedaron bajo el agua. Ante este escenario, Javier Irarrázaval, gerente de asuntos corporativos de la Asociación de Aseguradores de Chile, advirtió que solo un tercio de las viviendas y automóviles en el país cuentan con seguros, lo que deja a la mayoría de los afectados sin medios para recuperar sus pérdidas.
Como medida preventiva, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) adelantó la licitación pública para el Estudio FRIL (Fuego, Remoción en Masa, Inundación y Licuefacción), cuyo objetivo es identificar y prevenir riesgos en la zona precordillerana de Santiago. Paralelamente, en la comuna de Lota, región del Bío Bío, un deslizamiento de tierra provocado por la humedad del terreno sepultó un automóvil y afectó una vivienda, cortando totalmente la carretera Fernando Maira a la altura de la Curva 21 de mayo.
La crisis hídrica se extiende hacia la cuenca del río Paraná y Uruguay. Lluvias extraordinarias en Brasil obligaron a la apertura de compuertas en las centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá. En Bella Vista, el río Paraná superó los 5 metros, reduciendo la superficie de las playas, mientras que en Paso de los Libres, el río Uruguay ya sobrepasó el nivel de evacuación. En Paraguay, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), encabezada por Arsenio Zárate, informó la evacuación de más de 600 familias en los departamentos de Alto Paraná, Misiones y Ñeembucú. Específicamente, más de 300 familias de Ciudad del Este y Hernandarias fueron trasladadas. En Argentina, los ganaderos de Bella Vista y Goya, en Corrientes, han comenzado a retirar sus rodeos anticipando que el pico de la crecida ocurrirá el próximo fin de semana.
En Argentina, el impacto del "Súper Niño" es evidente en los niveles de los lagos. Nicolás Martyniuk, investigador del Conicet, señaló que el nivel de los lagos alcanzó un máximo de 2,36 metros, superando significativamente los registros de septiembre. Según Martyniuk, las precipitaciones en lo que va de 2026 han duplicado las del año pasado. Mientras tanto, en Buenos Aires se esperan tormentas para el jueves, y el organismo nacional realiza tareas de desmalezado y mantenimiento en la Ruta Nacional 9, en las zonas de Quebrada Amarilla y Quebrada de Huaico Hondo.
Por otro lado, Ecuador atraviesa una crisis energética derivada de un fuerte estiaje que ha reducido el caudal de ríos, lagos y acuíferos. El presidente Daniel Noboa reconoció que el país enfrenta una "situación climática muy dura" que afecta tanto a la costa como a la zona andina. A pesar de promesas previas de que no habría cortes, ciudadanos de Quito, Guayaquil, Durán, Ambato y Cuenca reportaron suspensiones imprevistas del servicio eléctrico. Para mitigar esto, el gobierno anunció trabajos de mantenimiento en la red de transmisión el próximo 17 de octubre, buscando garantizar el servicio para el periodo crítico entre noviembre de este año y febrero de 2027.
Finalmente, la situación ambiental en Brasil es crítica. El ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, informó que el gobierno investiga una "acción criminal deliberada" detrás del incremento de incendios en el estado de Amazonas, donde los focos de fuego casi duplican los de octubre de 2025. Esta situación se enmarca en un contexto global alarmante; el informe «El estado del clima 2026» de la revista BioScience advierte que siete de los 16 signos vitales del planeta están en estado alarmante, subrayando la inestabilidad del sistema climático terrestre y la urgencia de medidas rápidas. Aunque la deforestación global se redujo un 15% respecto a 2024, los expertos advierten que El Niño podría revertir esta tendencia.





