El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, perteneciente al Partido Popular (PP), ha lanzado una dura crítica contra el Gobierno de España tras la reciente crisis migratoria que ha afectado principalmente a Ceuta y, en una medida menor, a Melilla. Durante una rueda de prensa celebrada este lunes, el dirigente melillense no ha dudado en calificar la gestión del Ejecutivo central como un "fracaso total", fundamentando su postura en lo que considera una reacción tardía y negligente frente a una situación que, según sus palabras, era previsible.
Imbroda ha denunciado que el Gobierno de España actuó con un retraso injustificable, a pesar de que disponía de información previa y detallada sobre la posibilidad de que se produjeran avalanchas de migrantes procedentes de Marruecos. En sus declaraciones, el presidente de Melilla ha sido tajante al señalar que las advertencias emitidas por los servicios de inteligencia fueron sistemáticamente ignoradas. "El CNI lo había anunciado y no se le hizo caso", ha asegurado, subrayando que no solo existían informes confidenciales, sino que también había avisos públicos y una realidad tangible en el terreno, ya que días antes de los sucesos ya se estaban registrando entradas irregulares que advertían del riesgo de una llegada masiva.
En el análisis de las causas de esta inacción, Juan José Imbroda ha sugerido que el Ejecutivo central se encuentra limitado por factores externos. Según el dirigente, el Gobierno "tiene las suficientes ataduras complejas que le impiden tomar decisiones que hablen en clave del bien común y del sentido común", sugiriendo que existen condicionantes que han primado sobre la eficacia en la gestión de la crisis fronteriza.
Uno de los puntos más polémicos de su intervención ha sido la contradicción directa a la versión oficial sobre la estabilidad actual de la zona. Imbroda ha rechazado categóricamente que la situación en Ceuta pueda considerarse normalizada en estos momentos. "Es mentira que esté la situación de Ceuta normalizada", ha sentenciado, alertando sobre la presencia de "miles y miles" de migrantes que todavía permanecen en la ciudad autónoma, lo que, a su juicio, desmiente cualquier discurso de retorno a la normalidad.
Asimismo, el presidente melillense ha puesto en duda que los acontecimientos respondan estrictamente a un fenómeno migratorio espontáneo. Imbroda sostiene que la magnitud de las avalanchas no puede explicarse sin la implicación, ya sea mediante una actuación directa o a través de la permisividad, de las autoridades marroquíes. "No me creo que esto sea un fenómeno migratorio cien por cien", ha declarado, argumentando que es inverosímil que un volumen de entre 70.000 y 80.000 personas se movilicen sin que las autoridades del país vecino estén enteradas o intervengan. En este sentido, ha recordado que Marruecos posee un sistema político y policial muy diferente al europeo, lo que le permitiría ejercer un control mucho más estricto sobre este tipo de movimientos poblacionales.
Si bien Imbroda ha reconocido que existen factores económicos, como la disparidad de rentas entre España y Marruecos, que impulsan el deseo de migrar, ha advertido que estas circunstancias funcionan simplemente como un "caldo de cultivo". Para el dirigente, este contexto socioeconómico es utilizado instrumentalmente para dirigir y organizar los movimientos de población con fines específicos.
La crítica se ha extendido también a la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Imbroda ha recordado que Sánchez calificó los hechos como una "afrenta contra la soberanía española", pero ha reprochado que dicha declaración quedara incompleta al no señalar explícitamente quién era el responsable de tal afrenta. A esto ha sumado una crítica general a la política exterior del Ejecutivo hacia Rabat, considerando que España ha realizado "tantas concesiones a cambio de nada", a pesar de que el país es el principal proveedor comercial de Marruecos y uno de sus apoyos más relevantes en el marco de la Unión Europea.
Finalmente, el presidente de Melilla ha vinculado la crisis con el trágico saldo de fallecidos durante los intentos de cruce hacia Ceuta. Imbroda ha exigido que tanto el Gobierno español como las autoridades marroquíes asuman sus responsabilidades. Ha reclamado que Marruecos dé explicaciones sobre cómo permitió que "casi cien jóvenes" murieran en el intento de entrada, mientras que ha atribuido al Gobierno de España una responsabilidad derivada de la "dejadez" y la falta de acción preventiva ante una situación que había sido advertida con antelación.





