El Gobierno de Venezuela y la República Dominicana han alcanzado un acuerdo para iniciar un proceso de normalización gradual de sus relaciones diplomáticas y consulares. Esta decisión pone fin a una ruptura de dos años en los vínculos oficiales entre ambas naciones, la cual se había originado a raíz de los cuestionamientos planteados por Santo Domingo respecto a la reelección del ahora depuesto mandatario venezolano, Nicolás Maduro.
La noticia fue confirmada este domingo a través de un comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela. En el documento oficial, la entidad diplomática detalló que este avance es el resultado de un "diálogo sostenido" entre las partes. Según lo expuesto por el organismo, los dos países han consensuado la implementación de una hoja de ruta que será desarrollada de común acuerdo para guiar el restablecimiento progresivo de sus nexos institucionales.
De acuerdo con el comunicado del Ministerio, la decisión de retomar el contacto diplomático responde a un interés compartido entre Caracas y Santo Domingo por fortalecer los canales institucionales de comunicación. El objetivo primordial de esta medida es generar beneficios directos para los ciudadanos nacionales de ambos países, además de rescatar los vínculos históricos de amistad que han unido tradicionalmente a Venezuela y a la República Dominicana.
Este proceso de acercamiento no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una estrategia de reapertura internacional impulsada por el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez. Dicha administración asumió el mando tras la caída de Nicolás Maduro, quien fue removido del poder el pasado 3 de enero mediante una operación militar estadounidense. En este contexto de transición, el gobierno de Rodríguez busca restablecer los puentes con la comunidad internacional.
Previo a este anuncio sobre la normalización diplomática general, ya se habían registrado avances concretos en el mes de febrero. En aquel momento, Caracas y Santo Domingo habían acordado la reanudación de sus servicios consulares y la reconexión de sus rutas aéreas, pasos que sirvieron como preludio al actual acuerdo de normalización gradual.
Para comprender el trasfondo de esta reconciliación, es necesario remontarse al año 2024, momento en el que Venezuela decidió romper relaciones con la República Dominicana. El detonante fue la postura crítica de Santo Domingo frente al proceso de reelección de Nicolás Maduro para un tercer periodo presidencial, un proceso que la oposición venezolana calificó en su momento como fraudulento.
La relación entre ambos países también ha estado influenciada por la dinámica geopolítica con Estados Unidos. El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, mantiene una alianza estrecha con el mandatario estadounidense Donald Trump. Esta cercanía quedó evidenciada en noviembre, cuando Abinader permitió que el gobierno de Estados Unidos utilizara su principal aeropuerto y una base aérea para llevar a cabo operaciones logísticas. Dichas acciones formaron parte de la estrategia de presión ejercida por Washington contra el gobierno de Caracas.
Incluso tras la captura de Maduro el 3 de enero, la presión de Washington no ha cesado, manteniéndose un fuerte escrutinio y exigencias sobre el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. A pesar de estas tensiones externas, el acuerdo con la República Dominicana sugiere una voluntad de pragmatismo para restablecer los servicios básicos y la comunicación oficial.
Finalmente, el restablecimiento de los vínculos con Santo Domingo se suma a una tendencia regional de reapertura. En las últimas dos semanas, el gobierno de Venezuela ha llegado a acuerdos similares con Perú y Chile. Con ambos países sudamericanos, Caracas también ha establecido planes para reanudar sus relaciones diplomáticas, las cuales habían sido rotas igualmente durante el año 2024 bajo el mandato de Nicolás Maduro.





