La directiva de la Agencia Nacional de Transportes Acuaviarios (Antaq) se reunirá este lunes 3 de octubre en una sesión ordinaria para deliberar sobre el resultado de una licitación estratégica. El punto central de la discusión es la concesión de un terminal portuario destinado a las operaciones offshore de Petrobras, una decisión que podría tener repercusiones financieras significativas para la estatal brasileña, dependiendo de qué empresa resulte finalmente ganadora del contrato.
El conflicto se centra en una disputa entre dos compañías: TechnipFMC y Aliseo. La primera, TechnipFMC, fue inicialmente declarada ganadora en marzo, tras presentar una oferta de 3.200 millones de reales por el terminal. Esta infraestructura es considerada fundamental para reforzar las operaciones de la empresa en el estado de Espírito Santo, región que provee el apoyo logístico necesario para la exploración de petróleo en el pre-sal, específicamente en las cuencas de Campos y de Santos.
Sin embargo, el proceso administrativo ha estado marcado por la inestabilidad. Tres meses después de la aprobación inicial, en junio, la Antaq revirtió su propia decisión, contrariando el parecer emitido por su propia área técnica. Este giro inesperado abrió la puerta a una nueva disputa legal y administrativa entre los competidores por el control del contrato de apoyo logístico.
Ante la reversión de la agencia, el caso fue trasladado al ámbito judicial, llegando al Tribunal Regional Federal de la 1ª Región (TRF-1). El tribunal intervino mediante una medida liminar que suspendió el último acta de la agencia, restableciendo temporalmente la posición de TechnipFMC como la empresa vencedora del proceso licitatorio.
Mientras el proceso judicial continúa su curso, la Antaq debe decidir ahora si mantiene la postura adoptada en junio o si retorna al entendimiento inicial de marzo, validando nuevamente el resultado del leilón. Esta incertidumbre administrativa tiene un impacto económico directo. Según alegaciones de TechnipFMC, si la situación no se resuelve a su favor, Petrobras podría verse obligada a asumir un costo adicional de 700 millones de reales en el contrato de apoyo logístico. La estatal, al ser la principal cliente, terminaría absorbiendo estos costos adicionales a través de los gastos operativos del terminal.
Por otro lado, la empresa Aliseo, que quedó en segundo lugar, ha presentado una contraargumentación agresiva. La compañía sostiene que, de mantenerse la victoria de TechnipFMC, el perjuicio económico para Petrobras no sería de millones, sino billonario. Aliseo ha impugnado la victoria de su rival basándose en irregularidades regulatorias, afirmando que TechnipFMC ocupa un área en el puerto de Vitória que no fue objeto de un llamado público, requisito que, según Aliseo, sería indispensable para participar legalmente en la concurrencia.
Además de las cuestiones regulatorias, Aliseo ha alertado a Petrobras sobre deficiencias operativas potenciales. La empresa sostiene que TechnipFMC no cuenta con el espacio suficiente para el almacenamiento de bobinas, lo que obligaría a la empresa a alquilar terrenos adjacentes pertenecientes a terceros. Asimismo, Aliseo señala que uno de los muelles de atraque no podría operar las 24 horas del día, incumpliendo así una exigencia explícita del edicto de la licitación. Según Aliseo, solo este fallo operativo generaría un aumento de costos para la estatal muy superior a los 700 millones de reales mencionados por la contraparte.
En resumen, la reunión de la directiva de la Antaq este lunes definirá si se prioriza la validación técnica y judicial inicial o si se mantienen las objeciones regulatorias presentadas por la segunda colocada, en un escenario donde Petrobras se encuentra en el centro de una disputa financiera y logística de gran escala.





