Un grave fallo en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba dejó este sábado sin suministro de energía eléctrica a aproximadamente 4,5 millones de personas, lo que representa cerca de la mitad de la población total del país. La avería afectó a siete provincias, extendiéndose desde la zona occidental de la isla hasta la región central.
De acuerdo con el reporte emitido por el despacho nacional de carga de la Unión Eléctrica (UNE), la empresa estatal encargada del servicio, se produjo una “desconexión parcial del SEN”. Esta falla técnica impactó el suministro desde la provincia de Pinar del Río, ubicada en el extremo oeste, hasta las provincias de Matanzas y Cienfuegos, situadas en la zona central del territorio caribeño. A través de los medios estatales, la UNE informó que se encuentran investigando las causas exactas de la falla y que se han implementado los protocolos establecidos para enfrentar este tipo de eventos críticos.
Este incidente ocurre en un momento de extrema fragilidad para el sistema energético cubano. Incluso antes de que se produjera esta avería imprevista, la UNE ya había programado una jornada de cortes eléctricos previstos para todo el territorio nacional. Las previsiones oficiales indicaban que, durante el momento de mayor demanda energética —que ocurre habitualmente en el horario de la tarde-noche—, hasta un 67 % de la isla quedaría desconectada de la red eléctrica.
Las cifras proporcionadas por la autoridad energética subrayan la gravedad del déficit. Para la jornada de este sábado, la UNE pronosticó una capacidad de generación de apenas 1.080 megavatios (MW), frente a una demanda máxima estimada en 3.200 MW. Esta brecha genera un déficit energético de 2.120 MW, lo que obliga a las autoridades a ejecutar desconexiones programadas de aproximadamente 2.150 MW para evitar que se produzcan apagones desordenados que puedan comprometer aún más la estabilidad del sistema.
El análisis de la capacidad instalada revela que la infraestructura se encuentra en un estado avanzado de deterioro. Actualmente, diez de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas. Estas plantas, que son responsables del 40 % del mix energético y dependen del crudo nacional, permanecen mayoritariamente fuera de servicio debido a averías y a la necesidad de mantenimientos urgentes, situación que es consecuencia de años de infrafinanciación.
A este problema se suma la parálisis de los generadores que dependen del diésel y el fueloil importado, los cuales representan otro 40 % de la matriz energética. Estas unidades se encuentran detenidas debido al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, una situación que se ha agravado desde enero. No obstante, la fuente indica que esta fuente de energía ya presentaba dificultades antes de 2026 debido a la falta de divisas del Gobierno cubano para financiar la importación de combustibles. El 20 % restante de la energía es suministrado por gas y fuentes renovables, principalmente la energía solar, la cual cuenta con el apoyo de China.
La isla atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, impulsada por un sistema eléctrico profundamente obsoleto y la ausencia de las inversiones necesarias durante décadas. Este escenario se ha vuelto insostenible en los últimos meses, elevando la crisis a niveles máximos. En la actualidad, es habitual que los apagones por falta de generación superen las 20 horas consecutivas diariamente en La Habana, mientras que en las demás provincias los cortes pueden extenderse hasta las 40 horas continuas.
La inestabilidad del sistema ha alcanzado puntos críticos recientemente. En el mes de julio, Cuba registró tres apagones nacionales en una sola semana y se alcanzaron récords de cortes eléctricos que llegaron a desconectar al 74 % de la isla en una misma jornada. Ante este panorama, el Gobierno cubano ha reconocido que la situación del Sistema Eléctrico Nacional es «crítica» y «extremadamente tensa», señalando como causas principales tanto el bloqueo petrolero de Washington como la obsolescencia del sistema energético.




