El presidente de Colombia, Gustavo Petro, utilizó su cuenta oficial en la red social X para presentar un balance sobre la situación de seguridad en el territorio nacional. De acuerdo con el jefe de Estado, se ha registrado una reducción significativa en los indicadores de seguridad relacionados con la delincuencia común en las principales ciudades del país, con una excepción notable: la ciudad de Barranquilla.
El mandatario aseguró que la disminución de diversos delitos es un reflejo directo de los avances en materia de seguridad ciudadana. En sus declaraciones, Petro defendió una estrategia integral que no se limita únicamente a la acción policial, sino que se fundamenta en la inteligencia, la inclusión social y la generación de mayores oportunidades educativas y laborales, especialmente dirigidas a la población juvenil.
En detalle, el presidente indicó que se ha producido un desplome en delitos específicos que afectan la cotidianidad de los ciudadanos, tales como el secuestro, el feminicidio y el hurto a residencias, comercios y teléfonos celulares. Asimismo, hizo un énfasis particular en la tasa de homicidios, aclarando que aquellos cuya motivación no es el sicariato —que anteriormente representaban la mayoría de los casos— han sufrido una caída drástica. Según Petro, este movimiento hacia el "cero homicidios" es irreversible.
No obstante, el jefe de Estado reconoció que persisten niveles de violencia en el país. Según su análisis, esta situación no se debe a la delincuencia común urbana, sino a los enfrentamientos entre organizaciones armadas vinculadas al narcotráfico. Estas agrupaciones luchan por el control de economías ilícitas en zonas rurales, específicamente en lo relacionado con la explotación de oro y la producción de cocaína en regiones que han sido excluidas de la economía nacional. Al respecto, afirmó que la violencia en Colombia no está creciendo, sino que se mantiene estable debido a estos conflictos territoriales.
En cuanto a la operatividad de las fuerzas de seguridad, el presidente Petro cuestionó la implementación de nuevos "bloques de búsqueda", proponiendo en su lugar el fortalecimiento de la inteligencia policial. El mandatario explicó que la inteligencia es la herramienta adecuada para identificar nombres propios, jerarquías y residencias de los integrantes de las bandas criminales, facilitando así su captura o la negociación para su desactivación.
Un dato relevante revelado por el mandatario es que, según sus fuentes, el 90 % de los integrantes de las bandas delincuenciales no cuentan con una orden de captura vigente. Bajo esta premisa, Petro consideró que la figura del "sometimiento a la justicia" no sería aplicable a la base de estas organizaciones, sino únicamente a sus jefes y cabecillas.
Para el presidente, la política de seguridad debe ir acompañada obligatoriamente de medidas de inclusión social. Sostuvo que la herramienta más efectiva para erradicar las bandas dedicadas al multicrimen en los municipios es garantizar que la juventud tenga acceso al estudio y al trabajo. Como evidencia de este compromiso, resaltó la creación de 400.000 nuevos cupos gratuitos en las universidades públicas durante su administración, medida que señaló como una respuesta a las demandas surgidas durante el estallido social de 2021. Para Petro, el acceso al conocimiento es un derecho humano fundamental y un paso crucial en la conquista social.
En contraposición a las medidas represivas, el mandatario rechazó tajantemente las propuestas que buscan endurecer la respuesta policial en los barrios populares. Advirtió que este tipo de estrategias podrían incrementar los niveles de confrontación social. Para ilustrar su punto, mencionó el caso de la estrategia del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en Estados Unidos, afirmando que dicho modelo ha provocado dolor, violencia y muerte.
Como alternativa al endurecimiento policial, el presidente propuso fortalecer la formación tecnológica y fomentar la creación de cooperativas de trabajo juvenil con el respaldo del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Finalmente, el jefe de Estado concluyó que el remedio más eficaz para combatir las bandas delincuenciales no consiste en la construcción de cárceles costosas, sino en la apertura de sedes universitarias y el impulso de cooperativas juveniles.





