Tania Cardozo, una joven de 17 años oriunda de la ciudad de Capitán Miranda, en el departamento de Itapúa, se encuentra en una instancia decisiva de su vida académica y personal. La adolescente está a un paso de alcanzar un objetivo que representa el anhelo de cualquier estudiante apasionado por la ciencia: tener la oportunidad de representar a Paraguay en una prestigiosa feria científica que se llevará a cabo en Madrid, España. Sin embargo, este logro académico se enfrenta ahora a un obstáculo económico significativo que ha llevado a su familia a tomar una medida extrema para hacer posible el viaje.
El camino de Tania hacia el escenario internacional no ha sido fortuito. Su proyecto de investigación, desarrollado con rigor y dedicación, ya ha tenido una primera validación en el exterior. La joven tuvo la oportunidad de presentar sus hallazgos en Lima, Perú, experiencia que resultó fundamental para obtener la acreditación necesaria para participar en el evento científico programado para el mes de septiembre en España. A pesar de contar con el respaldo académico y la invitación formal, el traslado y la permanencia en el país europeo demandan una inversión financiera que supera las posibilidades actuales de su núcleo familiar.
La investigación de Cardozo aborda una problemática contemporánea de gran relevancia social y educativa: el impacto de la tecnología en la infancia. El proyecto se centra en analizar cómo el uso de dispositivos tecnológicos afecta a los niños, explorando tanto las dimensiones positivas como las negativas de esta relación. Según explicó la joven, la realidad actual muestra que los niños mantienen un vínculo muy estrecho con los dispositivos electrónicos, lo cual, en diversos casos, ha derivado en la creación de una dependencia emocional hacia estas herramientas.
Más allá de la dependencia afectiva, el estudio de Tania profundiza en las consecuencias directas sobre el desarrollo cognitivo y social. La investigación señala que el uso inadecuado o excesivo de la tecnología puede provocar retrasos en la adquisición del habla y, en múltiples situaciones, dificultar que los niños logren comunicarse de manera correcta con su entorno. No obstante, el trabajo de la estudiante no se limita a la crítica; también ha investigado y documentado que estos mismos dispositivos pueden aportar beneficios significativos para el desarrollo infantil, siempre y cuando se les otorgue el uso adecuado y supervisado.
Actualmente, el desafío de la joven de Itapúa ha dejado de ser estrictamente científico para convertirse en una lucha por conseguir los recursos económicos necesarios. Los costos asociados a la participación en la feria de Madrid son elevados. Tania detalló que solo el monto de la inscripción supera los 1.500 euros. A esta cifra se le deben sumar los costos del pasaje aéreo y los gastos de estadía, considerando que la feria tiene una duración de una semana.
Ante esta situación, y con el firme deseo de que la joven pueda dejar en alto el nombre de Paraguay, su familia ha tomado la decisión de rifar el único vehículo que poseen. Esta acción representa un sacrificio material considerable para el hogar, pero se ve impulsada por la convicción de asegurar el futuro de Tania. La meta financiera establecida para la rifa es la venta de 3.000 boletas, las cuales tienen un costo unitario de 50.000 guaraníes.
Otro factor determinante en la logística del viaje es la condición legal de la estudiante. Al ser menor de edad, es indispensable que Tania viaje acompañada por sus familiares, lo que incrementa los costos operativos del traslado y la estadía en España. De esta manera, la rifa del automóvil familiar se convierte en la principal esperanza para cubrir no solo los gastos de la joven investigadora, sino también los de los acompañantes obligatorios.
Con el apoyo de la comunidad y el éxito de la rifa, Tania Cardozo podrá trasladar su investigación sobre la tecnología y la infancia a Madrid, transformando un esfuerzo familiar y académico en una oportunidad que podría cambiar el rumbo de su futuro profesional.






