Las Fuerzas Militares de Colombia han informado el restablecimiento de la comunicación con un grupo de tropas que se encontraban incomunicadas desde el pasado viernes en una zona selvática del departamento del Guaviare. El incidente había generado un estado de alerta máxima tanto en el alto mando militar como en diversos organismos humanitarios, debido a la complejidad del terreno y la situación de orden público que prevalece en la región.
De acuerdo con la información suministrada por las autoridades, el evento involucró a dos pelotones del Ejército Nacional que perdieron contacto mientras desarrollaban operaciones militares en áreas rurales y selváticas del departamento. Estas tropas pertenecen específicamente al Batallón de Infantería de Selva N.° 24, unidad que se encuentra desplegada en una zona donde existe una fuerte presencia de grupos armados ilegales y disidencias de las antiguas Farc.
Ante la pérdida de contacto, las autoridades colombianas activaron operativos de búsqueda y protocolos especiales de verificación. El objetivo principal era localizar a más de 60 militares que se encontraban desaparecidos en la zona rural, una situación que mantuvo en vilo a la institución y a las entidades de seguimiento humanitario. La Vigésima Segunda Brigada de Selva fue la entidad encargada de coordinar las acciones iniciales para establecer el paradero y el estado de los uniformados.
Horas después de iniciadas las labores de búsqueda y verificación, el Ejército Nacional confirmó que se logró recuperar la comunicación con las tropas que permanecían aisladas en la zona rural del Guaviare, específicamente en el área general de El Retorno. Tras el análisis de la situación, la institución aclaró que la pérdida temporal de contacto no fue producto de una acción hostil, sino que obedeció a fallas técnicas en la red interna de comunicaciones. Según el reporte oficial, estas afectaciones fueron provocadas por las difíciles condiciones geográficas y los factores climáticos adversos propios de la densa selva guaviarense.
Un punto fundamental de la comunicación oficial fue la aclaración sobre el estado de seguridad en el sector. Las Fuerzas Militares señalaron que en la zona donde se encontraban los pelotones no se habían registrado combates recientes con grupos armados ilegales. Esta precisión fue necesaria para desmentir diversas versiones que comenzaron a circular en medios y redes sociales tras conocerse la desaparición temporal de los soldados.
En el seguimiento de este caso, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló que las Fuerzas Militares han trabajado de manera coordinada con organismos humanitarios para esclarecer los hechos y garantizar la integridad física de todos los uniformados involucrados. Asimismo, la operación contó con la coordinación directa del comandante de las Fuerzas Militares, Francisco Hernando Cubides, y el comandante del Ejército, Luis Emilio Cardozo, quienes supervisaron las acciones de búsqueda y verificación en el territorio.
Este suceso ocurre en un contexto regional crítico. El departamento del Guaviare atraviesa una situación de orden público sumamente compleja, marcada por disputas territoriales entre grupos armados ilegales y la persistente economía del narcotráfico. Las autoridades han advertido sobre la presencia de estructuras vinculadas a alias Iván Mordisco, lo que incrementa el riesgo para las tropas desplegadas en la zona y ha provocado un aumento de amenazas y acciones violentas en diversas áreas rurales.
Además, la situación revive preocupaciones sobre incidentes previos en la región, donde militares fueron rodeados y retenidos por comunidades campesinas en medio de tensiones derivadas de operativos contra grupos ilegales. Las autoridades han denunciado reiteradamente que, en ocasiones, algunos civiles son instrumentalizados por las disidencias de las Farc para obstaculizar el avance y las operaciones del Ejército Nacional.
Actualmente, el caso continúa bajo el seguimiento de la Defensoría del Pueblo y diversas misiones internacionales, quienes acompañan el proceso para asegurar el regreso seguro de los uniformados y verificar que se hayan cumplido todos los protocolos de seguridad. Las labores de monitoreo persisten para establecer el paradero exacto y facilitar la extracción o retorno de las tropas a sus bases principales.






