En un acto oficial realizado en la ciudad de MCY, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez Gómez, llevó a cabo la presentación de un balance detallado sobre el Programa para la Convivencia Democrática y la Paz. Durante su intervención, la jefa de Estado (E) caracterizó este espacio como el pilar fundamental sobre el cual se erige la construcción de una Venezuela diversa, subrayando la importancia de fomentar el diálogo y el entendimiento entre los diversos actores sociales del país para consolidar la estabilidad nacional.
La mandataria manifestó un profundo sentimiento de orgullo respecto a los resultados obtenidos a través de este programa, destacando que el balance presentado es el fruto de un esfuerzo exhaustivo y coordinado de gestión. Rodríguez Gómez reveló que el proceso de construcción de este plan implicó la realización de más de 500 horas de reuniones intensivas, en las cuales se atendieron y escucharon las demandas de más de 30 sectores distintos de la sociedad. Según sus palabras, este despliegue de escucha activa y concertación ha permitido que el programa sea un reflejo fiel de una Venezuela diversa y distinta a las visiones tradicionales. En este sentido, afirmó que gracias a este proceso ha podido conocer con mayor profundidad y detalle los problemas reales que afectan a la población en los diversos rincones de la nación, permitiendo un diagnóstico más preciso de las necesidades sociales.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la implementación del plan especial diseñado específicamente para los adultos mayores. La presidenta (E) señaló que esta iniciativa surge de la necesidad imperante de hacer justicia social y corregir aquellas desigualdades que han sido exacerbadas por el impacto del bloqueo económico impuesto contra la patria. Para Rodríguez Gómez, la atención prioritaria a la tercera edad no es solo una medida asistencial, sino un acto de reparación frente a las adversidades económicas que han vulnerado la calidad de vida de los ciudadanos más vulnerables, buscando restablecer la equidad en el acceso a los beneficios sociales.
En relación con la visión económica del país, la jefa de Estado (E) planteó una reflexión crítica sobre el concepto de crecimiento económico. Enfatizó que no tiene sentido hablar de crecimiento si este no se traduce en una reducción real y tangible de la desigualdad. Según su postura, el crecimiento económico debe estar intrínsecamente ligado al bienestar del pueblo y, muy especialmente, al de los trabajadores, quienes representan el motor productivo de la nación. Para la mandataria, la prosperidad material carece de valor si no se distribuye de manera equitativa y no impacta positivamente en la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos.
Asimismo, Delcy Rodríguez Gómez dedicó una parte importante de su discurso a la defensa de los derechos irrenunciables de Venezuela. Al abordar la soberanía y la identidad nacional, resaltó que la verdadera magnitud de un país no puede medirse simplemente por su extensión territorial o sus recursos geográficos. En su lugar, propuso que el valor de una nación se mide por su dignidad histórica y por su moral histórica, elementos que constituyen el núcleo de la identidad del pueblo venezolano y su capacidad de resistencia.
Finalmente, la presidenta (E) concluyó su balance con una reflexión sobre la naturaleza y el propósito del ejercicio del poder político. Afirmó tajantemente que no tiene sentido ejercer el gobierno con el único fin de administrar miserias humanas o simplemente para defender la permanencia en el poder. Recuperando el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, sostuvo que el poder político debe ser concebido y utilizado exclusivamente para garantizar y expandir los derechos del pueblo. De esta manera, cerró su intervención reafirmando el compromiso de su gestión con la construcción de un modelo de convivencia basado en la paz, la justicia social y el respeto a la dignidad humana, consolidando así los objetivos fundamentales del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz.





