El régimen cubano anunció este jueves la liberación anticipada de 2.010 presos, describiéndolo como un “gesto humanitario” coincidiendo con la Semana Santa. Este anuncio representa la segunda excarcelación masiva en menos de un mes, y se produce en un contexto de crecientes presiones por parte de Washington y el diálogo en curso entre La Habana y el Vaticano.
Según un comunicado oficial transmitido por la televisión estatal, el indulto es un acto “soberano” y responde a motivaciones humanitarias, alineándose con las celebraciones religiosas. Las autoridades no han publicado una lista de los beneficiarios ni detalles sobre los delitos que cometieron, pero aseguran que se trata de reos que han cumplido una parte significativa de sus sentencias y han demostrado buena conducta. El comunicado también indica que se consideró el estado de salud de los indultados, incluyendo jóvenes, mujeres, adultos mayores de 60 años, así como ciudadanos extranjeros y cubanos residentes en el exterior.
La lista de delitos que excluyen a los reclusos del indulto es extensa e incluye agresión sexual, pederastia con violencia, asesinato, homicidio, tráfico de drogas, hurto, robo violento o con armas, corrupción de menores, delitos contra la autoridad, y reincidencia o multirreincidencia. Las autoridades cubanas informaron que este es el quinto indulto que otorgan desde 2011, beneficiando a más de 11.000 personas en total.
El anuncio se produce poco después de que la administración del presidente Donald Trump permitiera la llegada de un petrolero ruso a Cuba, aliviando temporalmente la grave crisis energética que enfrenta la isla, tras casi tres meses de bloqueo petrolero. A pesar de esta flexibilización, Trump ha reiterado su intención de promover un cambio de régimen en Cuba, considerándola una “amenaza excepcional” debido a sus vínculos con Rusia, China e Irán. En los últimos meses, el mandatario estadounidense ha intensificado su retórica contra La Habana, incluso sugiriendo la posibilidad de una intervención militar.
El 12 de marzo, las autoridades cubanas anunciaron la liberación de 51 prisioneros como un “gesto de buena voluntad” hacia el Vaticano, que ha desempeñado un papel crucial en las mediaciones históricas entre La Habana y Washington. Al día siguiente, el gobierno de Miguel Díaz-Canel confirmó que Cuba está manteniendo conversaciones con Estados Unidos, tal como había afirmado Trump desde mediados de enero.
El académico Michael Bustamante, de la Universidad de Miami, señaló a la AFP que las autoridades cubanas han recurrido a este tipo de medidas en vísperas de festividades religiosas como la Pascua, aunque rara vez a esta escala. “No parece descabellado pensar que esto sea una señal de que parte del diálogo entre ambos gobiernos (Washington y La Habana) está avanzando. Quizás con lentitud, pero avanzando”, comentó.
Un aspecto crítico del reciente indulto es la exclusión de los delitos catalogados como “contra la autoridad”, una categoría que a menudo se aplica a manifestantes y críticos del gobierno, lo que deja fuera a personas sancionadas por motivos políticos. Además, la decisión de no incluir a quienes ya han recibido indultos previamente refuerza un enfoque punitivo que no distingue entre reincidencia común y situaciones surgidas en el contexto de la actual crisis social.
Este nuevo indulto se suma a otras excarcelaciones recientes. En enero de 2025, se informó sobre la liberación de 553 reclusos en el marco de negociaciones con Estados Unidos y la mediación de la Santa Sede. En años anteriores, también se produjeron indultos masivos, como los de 2.604 presos en 2019 y 787 en 2016.
La Iglesia católica ha sido durante décadas un canal de mediación entre Cuba y Estados Unidos, y desempeñó un papel fundamental en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas en 2015, durante el segundo mandato de Barack Obama. El Vaticano continúa siendo un actor clave en el intento de normalizar las relaciones entre ambos países, facilitando el diálogo y buscando soluciones a los desafíos que enfrentan. La situación actual sugiere que, a pesar de la retórica dura de la administración Trump, las conversaciones continúan y podrían estar dando frutos, aunque de manera gradual y discreta. La liberación de presos políticos, aunque limitada en su alcance, podría interpretarse como un paso hacia una mayor apertura y un posible alivio de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos.






