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El refugio del silencio: Ucranianos huyen del estruendo de la guerra hacia la naturaleza

La guerra impulsa el turismo interno: ucranianos buscan descanso ante los ataques rusos

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El refugio del silencio: Ucranianos huyen del estruendo de la guerra hacia la naturaleza

En medio de un conflicto que ha devastado gran parte de su infraestructura urbana y ha dejado a millones de ciudadanos bajo la presión constante de los ataques aéreos, una tendencia emergente está transformando el mapa social de Ucrania. Miles de residentes de las ciudades más duramente bombardeadas están buscando la tranquilidad y la recuperación psicológica en la naturaleza, impulsando un crecimiento significativo del turismo interno que está insuflando nueva vida a pueblos y pequeñas localidades situadas en las zonas más seguras del país.

Este fenómeno se manifiesta con claridad en localidades como Goráivka, un pueblo ubicado en el suroeste de Ucrania, cercano al cañón del río Dniéster. En este entorno, donde el otoño ha teñido las orillas del río con una paleta de colores variados, la demanda de alojamiento ha cambiado drásticamente. Serguí Tolstijin, propietario de una casa de huéspedes en la zona, ha observado que el perfil del visitante actual ya no busca el entretenimiento convencional, sino una desconexión total del entorno bélico. Según explica Tolstijin, la petición principal de sus huéspedes en los últimos meses ha sido el "silencio absoluto".

Tolstijin, quien es un viajero experimentado, ha dedicado años a la renovación de antiguas viviendas locales construidas con materiales tradicionales como la arcilla y la piedra. Su establecimiento, situado a unos 50 kilómetros de la ciudad más cercana y junto a la pintoresca bahía de Bakota, ya era un punto de atracción antes del conflicto, pero la intensificación de los ataques rusos contra los centros urbanos ha hecho que la afluencia de visitantes sea ahora mucho más evidente.

El flujo de personas proviene principalmente de ciudades como Kiev y Odesa. Los visitantes llegan exhaustos, fatigados por el ruido constante de las explosiones y el estrés acumulado que resulta insoportable para muchos. Para estos turistas internos, el objetivo no es visitar atracciones clásicas ni llenar su agenda de actividades. Lo que buscan es la simplicidad de una aldea, la posibilidad de dormir bien y la oportunidad de dar paseos tranquilos, lejos de las sirenas y los misiles.

Los datos oficiales respaldan este crecimiento en el sector. De acuerdo con la Agencia Estatal de Desarrollo Turístico de Ucrania, las pernoctaciones aumentaron un 12,7 % en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este incremento es notable considerando que los desplazamientos internos se han vuelto complicados debido a los ataques rusos contra las vías férreas, lo que demuestra la urgencia psicológica de la población por encontrar espacios de paz.

Para muchos, estos viajes son una herramienta de supervivencia mental. Tetiana Barabanova, una residente de Kiev de 40 años y aficionada al ciclismo de montaña, describe sus escapadas como una necesidad vital para no "volverse loca". Barabanova, quien ya solía viajar para escapar del ruido de la capital, ha visto cómo su situación se ha agravado debido a la intensificación de los ataques diarios con drones y misiles. Además, el estrés personal se ha incrementado tras el reciente reclutamiento de su marido por el ejército, lo que ha derivado en cuadros de depresión y ansiedad.

Barabanova relata que muchos ucranianos sienten que no tienen derecho a disfrutar de momentos agradables mientras otros mueren en el frente o en las ciudades. Sin embargo, ella ha optado por pasar periodos más largos en pueblos, tanto en las cercanías de Kiev —aunque allí aún se perciban los drones— como en el oeste del país, donde la situación es relativamente más tranquila. A través de largas caminatas y rutas en bicicleta, Barabanova busca en la inmensidad del espacio y la energía de la naturaleza la confirmación de que sigue teniendo una vida más allá de la guerra.

Este auge del turismo interno también responde a limitaciones logísticas estrictas. La aviación ucraniana permanece sin operar desde hace más de cuatro años y medio, y cruzar las fronteras terrestres implica procesos largos, impredecibles o restricciones severas debido a la ley marcial vigente. Esto ha concentrado la demanda en las regiones occidentales, siendo los Cárpatos uno de los destinos más populares y documentados en las redes sociales.

La ausencia de turismo de masas, que en otros contextos sería una desventaja, se ha convertido en el mayor atractivo para quienes buscan recuperarse del trauma. En Goráivka, este espacio de paz también es aprovechado por veteranos de guerra, quienes se dedican al senderismo, la natación o el arte. De hecho, las paredes de las casas antiguas de la localidad están adornadas con pinturas creadas por estos soldados.

Svitlana Arseniuk, una tendera local cuyo yerno sirve en el ejército, reflexiona sobre la paradoja de la situación. Aunque reconoce que es triste que haya sido la guerra el motor que haya llevado a muchos a descubrir la belleza de su pueblo, admite que anteriormente temía que Goráivka, debido a su aislamiento, acabara desapareciendo. Arseniuk concluye con la esperanza de que la pesadilla termine pronto y que la gente continúe visitando la zona, pero ya en tiempos de paz.

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