La Paz, Bolivia – Las elecciones subnacionales celebradas este domingo 22 de marzo en Bolivia han dejado un panorama político fragmentado y un presidente, Rodrigo Paz, dispuesto a tender puentes con las nuevas autoridades electas, sin importar su filiación ideológica. Con más de 7,4 millones de ciudadanos ejerciendo su derecho al voto para elegir a nueve gobernadores, 335 alcaldes y autoridades para las asambleas legislativas departamentales y concejos municipales, el país se prepara para una nueva etapa marcada por la búsqueda de consensos y la implementación de reformas estructurales.
El presidente Paz, tras emitir su voto en Tarija, enfatizó su compromiso con la democracia y su rechazo a los “extremos” que, según su opinión, buscan conflictuar a la nación. “Nuestro principio es democrático, de centro. Ustedes saben que nosotros no comulgamos con los extremos para conflictuar a la patria”, declaró el mandatario, dejando claro su intención de colaborar con todos los gobernadores y alcaldes electos, independientemente de su partido político. “Y a partir de mañana el Gobierno nacional, con aquellos que ya sean electos y con los que serán electos en una segunda vuelta, tendrá toda la voluntad de trabajo para sumar los esfuerzos en un momento difícil”, añadió.
La agrupación Primero la Gente (PG), liderada por Paz, participó en los comicios a través de la alianza Unidos por la Patria, que incluye figuras clave como el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien busca la reelección, y el exalcalde de La Paz, Luis Revilla, aspirante a la gobernación de ese departamento. La estrategia de alianzas de Paz parece apuntar a construir una base de apoyo amplia y diversa, capaz de superar las divisiones políticas que han caracterizado a Bolivia en los últimos años.
El presidente Paz anunció además su intención de convocar a las bancadas parlamentarias de las regiones y a las autoridades electas para “construir un gran centro político” y trabajar en el “futuro de la patria”. Esta iniciativa sugiere un esfuerzo por establecer un diálogo constructivo entre el gobierno central y los gobiernos regionales, con el objetivo de abordar los desafíos que enfrenta el país de manera conjunta.
En el horizonte de Paz se vislumbran reformas de fondo en áreas estratégicas como los hidrocarburos, la minería del litio, y la educación. El mandatario ratificó que, tras el proceso electoral, enviará al Parlamento varios proyectos de ley para impulsar estas reformas, que podrían tener un impacto significativo en la economía y el desarrollo de Bolivia.
La jornada electoral, según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), fue un “éxito”, a pesar de que cuatro mesas de votación no pudieron abrir debido a problemas logísticos y de seguridad. Los resultados preliminares indican una victoria de Mauricio Barba (Alianza Patria) en la alcaldía de Trinidad, mientras que en San José de Chiquitos, Diego Caballero se proclamó ganador. En Cochabamba, Loza lidera las encuestas para la gobernación, seguido de Rodríguez. En Chuquisaca, la elección de gobernador se definirá en una segunda vuelta.
La contienda en Santa Cruz se mantiene reñida, con una reducción de la diferencia entre JP Velasco y Otto Ritter, según datos del Sistema de Registro de Resultados Preliminares (Sirepre). Camacho, por su parte, felicitó a ambos candidatos, reconociendo la competitividad de la elección.
El exgerente del Teleférico logró el municipio de La Paz, superando al actual alcalde en una sorprendente victoria que refleja el descontento de los ciudadanos con la gestión anterior.
La elección de estas autoridades regionales y municipales se produce en un contexto de incertidumbre económica y social, marcado por la inflación, la escasez de divisas y la creciente preocupación por el cambio climático y la protección de los recursos naturales. La reforma del Estado, una de las promesas de campaña de Paz, se perfila como un tema central en la agenda política de los próximos años.
El presidente Paz también aprovechó la ocasión para criticar las prácticas de los gobiernos anteriores, liderados por Evo Morales y Luis Arce, a los que acusó de utilizar recursos estatales y funcionarios públicos para favorecer a sus candidatos en las elecciones regionales. “El Estado no se ha involucrado en las campañas a favor de los candidatos oficialistas, a diferencia de lo que ocurría antes”, afirmó Paz, destacando su compromiso con la transparencia y la equidad en el proceso electoral.
La defensa de Arce, por su parte, ha apelado a su detención, argumentando que no se han probado “movimientos millonarios” que justifiquen la medida. Este caso, que ha generado controversia en el país, pone de manifiesto las tensiones políticas que persisten en Bolivia.
En paralelo a los comicios, Bolivia se moviliza para proteger sus fuentes de agua, ante la creciente amenaza de la sequía y la contaminación. La gestión sostenible de los recursos hídricos se ha convertido en una prioridad para el gobierno y la sociedad civil.
Las investigaciones sobre contratos irregulares en YPFB han revelado que las exautoridades de la empresa estatal conocían las irregularidades, lo que ha generado llamados a la justicia y a la rendición de cuentas.
El TSE prevé que el cómputo oficial de los resultados electorales podría tomar hasta 72 horas, debido a la complejidad del proceso y la necesidad de verificar la información. Mientras tanto, el país espera con expectativa los resultados finales y se prepara para enfrentar los desafíos que le esperan en esta nueva etapa política. La capacidad de Paz para construir consensos y liderar un gobierno de unidad nacional será clave para el futuro de Bolivia.




