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Cundinamarca se enfrenta a una grave crisis debido a las intensas lluvias que han azotado el departamento en las últimas horas, provocando desbordamientos de ríos, deslizamientos de tierra y afectaciones en la movilidad e infraestructura de varios municipios. Las autoridades aseguran que la situación está bajo control, pero advierten que el riesgo persiste ante la posibilidad de que las precipitaciones continúen.
Según el gobernador Jorge Emilio Rey, se han contabilizado al menos 14 incidentes relacionados con las lluvias, con un total de 44 emergencias registradas solo en marzo, elevando la cifra a 115 en el primer trimestre del año. Los municipios más afectados son Pacho, San Francisco y Facatativá, donde los equipos de emergencia trabajan incansablemente para mitigar los riesgos y restablecer la movilidad.
“Las lluvias han aumentado significativamente”, declaró el gobernador Rey, destacando la movilización de 97 personas y 33 frentes de obra con maquinaria amarilla para atender los puntos críticos. La coordinación entre las diferentes entidades es fundamental para responder eficazmente a la emergencia y brindar asistencia a las comunidades afectadas.
El secretario de Gobierno, Carlos Andrés Piñeros, enfatizó la necesidad de mantener la alerta debido a la previsión de lluvias continuas en los próximos días. “Las lluvias seguirán, por lo que insistimos en adoptar medidas básicas de protección y mantenerse informados a través de los canales oficiales”, advirtió Piñeros, instando a la población a tomar precauciones y seguir las recomendaciones de las autoridades.
En Pacho, el Río Negro superó su capacidad, desbordándose y causando daños en la red vial y en los cultivos de flores de la zona rural. La situación obligó a la evacuación preventiva de una vivienda debido a un deslizamiento cercano, demostrando la vulnerabilidad de las comunidades ante los efectos de las lluvias.
Más al occidente, en San Francisco, la vía que conecta con Bogotá se ha visto afectada por múltiples derrumbes, complicando el tránsito y generando congestión vehicular. Equipos técnicos se encuentran trabajando en la remoción de material para evitar el cierre total del corredor, una vía vital para la comunicación y el transporte de bienes y personas. Un árbol caído obstruye parcialmente la vía, dificultando aún más la situación y obstaculizando el paso de vehículos de emergencia y ayuda humanitaria.
El capitán de Bomberos del departamento, Farfán Vargas, aseguró que se mantienen atentos y en coordinación para responder a cualquier requerimiento de las comunidades. “Continuamos atentos y en coordinación para responder a cualquier requerimiento de las comunidades”, afirmó Vargas, destacando la importancia de la colaboración y la respuesta rápida ante las emergencias.
En Facatativá, las inundaciones han alcanzado varios barrios debido al desbordamiento del Río Botello. Las autoridades locales reportan afectaciones extendidas en múltiples sectores residenciales, con el nivel del agua llegando a la cintura en algunas zonas. Videos compartidos en redes sociales muestran la fuerza de la corriente y la dificultad que enfrentan las personas para cruzar las calles inundadas.
Ante este escenario, la Cruz Roja Colombiana, el Ejército Nacional, la Policía y los bomberos han desplegado operativos para atender a las comunidades afectadas. Las acciones incluyen evacuaciones, contención del agua y asistencia directa a las familias que han perdido sus hogares o han sufrido daños materiales. La Unidad Departamental de Gestión del Riesgo también está al tanto de la situación, coordinando los esfuerzos de respuesta y evaluación de daños.
Afortunadamente, hasta el momento no se han reportado heridos, desaparecidos ni fallecidos a causa de la emergencia. La prioridad de las autoridades es mantener a salvo a la población y brindar apoyo a quienes han sido afectados por las lluvias. Se están evaluando los daños y se están elaborando planes de contingencia para hacer frente a posibles nuevas emergencias.
La situación en Cundinamarca pone de manifiesto la vulnerabilidad del departamento ante los fenómenos climáticos extremos y la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y mitigación de riesgos. La inversión en infraestructura, la planificación territorial y la educación ambiental son fundamentales para reducir el impacto de las lluvias y proteger a las comunidades.
La IDEAM ha advertido sobre la posible llegada de un fenómeno de El Niño en Colombia en la segunda mitad de 2026, lo que podría agravar aún más la situación y aumentar la frecuencia e intensidad de las lluvias. Las autoridades deben prepararse para enfrentar este desafío y tomar medidas proactivas para proteger a la población y garantizar la sostenibilidad del territorio.
La Gobernación de Cundinamarca ha reiterado su compromiso de brindar toda la asistencia necesaria a las comunidades afectadas y de trabajar en la reconstrucción de la infraestructura dañada. Se están destinando recursos adicionales para atender la emergencia y se están coordinando esfuerzos con el gobierno nacional para obtener apoyo financiero y técnico.
La solidaridad y la colaboración de todos los sectores de la sociedad son fundamentales para superar esta crisis y construir un futuro más resiliente para Cundinamarca. La prevención, la preparación y la respuesta rápida son clave para proteger a la población y minimizar los impactos de los fenómenos climáticos extremos.






