Nueva York, 15 de marzo de 2026 – En un contexto de renovadas conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, una conferencia internacional celebrada este fin de semana en Nueva York ha reunido a un amplio frente de organizaciones solidarias, activistas, académicos y representantes de movimientos sociales para analizar la situación actual y exigir la normalización de las relaciones bilaterales. El evento, que combina formatos presenciales y virtuales, se ha convertido en un espacio crucial para la denuncia del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por Washington durante más de seis décadas, y para la promoción de iniciativas de apoyo al pueblo cubano.
Jacob Buckner, miembro del comité organizador de la Conferencia Internacional por la Normalización de las Relaciones Estados Unidos-Cuba, enfatizó la importancia de la solidaridad en este momento particular. “La solidaridad con Cuba es especialmente crucial en este momento”, declaró Buckner, subrayando que “es responsabilidad del pueblo de los Estados Unidos detener a nuestro gobierno en sus crecientes ataques contra Cuba”. Buckner también resaltó la resiliencia del pueblo cubano “que continúa demostrando resiliencia frente a los ataques imperialistas”.
La conferencia se desarrolla en paralelo a la 70ª Sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70) de la ONU, lo que ha permitido la participación de una delegación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Esta presencia subraya la importancia de la perspectiva de género en la lucha por la normalización de las relaciones y el fin del bloqueo, que afecta de manera desproporcionada a las mujeres y niñas cubanas.
Uno de los anuncios más significativos realizados durante la conferencia fue la presentación de una iniciativa para organizar una Caravana de Ayuda Médica a Cuba. Esta caravana, inspirada en la tradición del activista Lucius Walker y el trabajo de IFCO/Pastores por la Paz, tiene como objetivo recolectar medicamentos y suministros médicos en ciudades estadounidenses durante los meses de marzo y abril. Además de la recolección de ayuda humanitaria, la caravana se propone realizar mítines y charlas informativas para denunciar el impacto devastador del bloqueo en el acceso a la salud en Cuba.
La iniciativa de la caravana se enmarca en una larga historia de solidaridad con Cuba, que se remonta a las primeras décadas de la Revolución Cubana. Lucius Walker, un pastor bautista estadounidense, fue un pionero en la organización de viajes a Cuba para desafiar el bloqueo y brindar apoyo al pueblo cubano. Su trabajo, a través de IFCO/Pastores por la Paz, sentó las bases para muchas de las iniciativas de solidaridad que se llevan a cabo en la actualidad.
Además de la Caravana de Ayuda Médica, los participantes en la conferencia reiteraron su exigencia de que Cuba sea excluida de la lista unilateral de Estados Unidos de países supuestos patrocinadores del terrorismo. Esta designación, impuesta por el gobierno estadounidense, dificulta aún más el acceso de Cuba a los mercados financieros internacionales y obstaculiza el comercio con otros países.
En un giro inesperado, la conferencia también se vio influenciada por movimientos dentro del propio sistema político estadounidense. Demócratas en el Congreso presentaron el pasado viernes una resolución que busca limitar la capacidad del presidente para lanzar ataques militares contra Cuba sin la aprobación previa del Congreso. Esta medida, aunque aún en debate, representa un intento de frenar una posible escalada de tensiones y de garantizar que cualquier acción militar contra Cuba sea objeto de un debate público y una supervisión democrática.
El reciente anuncio del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, confirmando que funcionarios de La Habana han sostenido conversaciones con representantes del gobierno estadounidense, fue recibido con optimismo por los participantes en la conferencia. Buckner valoró positivamente esta iniciativa, señalando que “el presidente cubano ha seguido haciendo hincapié en una vía de paz guiada por la soberanía de su país y el derecho a la autodeterminación”.
Díaz-Canel ha enfatizado que el objetivo de estas conversaciones es “identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución” y avanzar “por la vía del diálogo”. El gobierno cubano ha insistido en que estos diálogos deben basarse en el respeto mutuo, la igualdad, la soberanía, la autodeterminación y el cumplimiento de las normas del derecho internacional.
La conferencia en Nueva York se produce en un momento crucial para las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Después de años de tensión y retroceso, existe una oportunidad para avanzar hacia la normalización de las relaciones y el fin del bloqueo. Sin embargo, el camino hacia la normalización no estará exento de obstáculos. La oposición interna en Estados Unidos al cambio de política hacia Cuba sigue siendo fuerte, y el gobierno estadounidense enfrenta presiones de diversos grupos de interés para mantener el statu quo.
A pesar de estos desafíos, la conferencia en Nueva York ha demostrado que existe un fuerte movimiento de solidaridad con Cuba en Estados Unidos y Canadá, y que este movimiento está dispuesto a luchar por un futuro de paz, justicia y cooperación entre los dos países. La iniciativa de la Caravana de Ayuda Médica, la exigencia de que Cuba sea excluida de la lista de países patrocinadores del terrorismo, y la resolución presentada por los demócratas en el Congreso son ejemplos concretos de cómo este movimiento está trabajando para lograr sus objetivos.
La conferencia concluye este domingo con la esperanza de que las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba puedan avanzar hacia una solución justa y duradera, y que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba pueda ser finalmente levantado. El futuro de las relaciones entre los dos países dependerá en gran medida de la voluntad política de ambos gobiernos, pero también del compromiso y la movilización de la sociedad civil.



