El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha encendido el debate sobre la estrategia antinarcóticos en América Latina, cuestionando la exclusión de varios países de la reciente cumbre de seguridad liderada por Estados Unidos y acusando a Washington de transformar una alianza contra el narcotráfico en una “alianza ideológica”. La tensión entre Bogotá y Washington se ha intensificado, con versiones contradictorias sobre invitaciones y niveles de cooperación, mientras la región se divide entre quienes apoyan el nuevo “Escudo de las Américas” propuesto por el expresidente Donald Trump y quienes abogan por una estrategia más inclusiva y coordinada.
La chispa que encendió la controversia fue la ausencia de importantes naciones latinoamericanas, como México y Brasil, en la cumbre de seguridad celebrada en Doral, Florida. Trump, en su club de golf, anunció la formación del “Escudo de las Américas”, una alianza de 17 países con el objetivo de “destruir” a los carteles del narcotráfico. Los presidentes de Argentina, Ecuador, Chile y El Salvador se unieron a Trump en el anuncio, mostrando un frente común en la lucha contra las drogas.
Sin embargo, la exclusión de países clave como México, cuyo presidente, Claudia Sheinbaum, no asistió a la cumbre, y Brasil, liderado por Luiz Inácio Lula da Silva, generó fuertes críticas. Petro no tardó en reaccionar, utilizando su cuenta de Twitter para expresar su preocupación y acusar a Estados Unidos de cometer un “error sustancial” al politizar la lucha contra el narcotráfico.
“Creo que hay otra vez un teléfono roto”, escribió Petro, refiriéndose a una falla en la comunicación entre ambos gobiernos. El presidente colombiano recordó su reciente encuentro con el presidente estadounidense en la Casa Blanca, donde buscó limar asperezas en temas de seguridad, y enfatizó que la alianza debe incluir a todos los países de la región, independientemente de sus diferencias políticas. “Las mafias las derrotamos todas las naciones juntas, sin importar diferencias políticas”, afirmó.
En un gesto diplomático, Petro invitó a Trump a una nueva reunión en Cartagena, Colombia, con el objetivo de discutir una estrategia antinarcóticos más inclusiva y efectiva. La invitación, sin embargo, ha sido recibida con ambigüedad por la administración estadounidense.
Trump, en declaraciones a la prensa, aseguró que sí había invitado a los países ausentes, pero minimizó su ausencia: “creo que fueron invitados. No vinieron. Me llevo muy bien con esos países”. Esta versión contrasta con la declaración de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien afirmó que Estados Unidos no veía “el nivel de cooperación que queremos” para invitar a Colombia a la cumbre de seguridad.
La discrepancia entre las declaraciones de Trump y Leavitt evidencia la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y Colombia en materia de seguridad. La administración Biden ha expresado su preocupación por la política de drogas de Petro, que busca un enfoque más centrado en la salud pública y la reducción de daños, en lugar de la erradicación forzada de cultivos y la persecución de narcotraficantes.
La estrategia de “Escudo de las Américas” propuesta por Trump se centra en la cooperación militar y policial para desmantelar los carteles del narcotráfico. Sin embargo, críticos argumentan que este enfoque ha demostrado ser ineficaz en el pasado y que puede tener consecuencias negativas para la estabilidad regional.
Petro ha abogado por una estrategia más integral que aborde las causas estructurales del narcotráfico, como la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades. El presidente colombiano ha propuesto un enfoque basado en el desarrollo rural, la sustitución voluntaria de cultivos y la inversión en programas sociales.
En un intento por fortalecer la unidad latinoamericana, Petro mantuvo conversaciones telefónicas con Sheinbaum y Lula da Silva, buscando un frente común en la defensa de los intereses de la región. Los tres mandatarios coincidieron en la necesidad de una estrategia antinarcóticos que sea respetuosa de la soberanía de los países y que tenga en cuenta las particularidades de cada contexto nacional.
La fractura en la región se ha profundizado con la división entre quienes apoyan el “Escudo de las Américas” y quienes se oponen a él. Argentina, Ecuador, Chile y El Salvador han mostrado su respaldo a la iniciativa de Trump, mientras que México y Brasil han mantenido una postura más crítica. Colombia se encuentra en una posición intermedia, buscando un equilibrio entre la cooperación con Estados Unidos y la defensa de sus propios intereses.
El futuro de la lucha contra el narcotráfico en América Latina es incierto. La tensión entre Petro y Trump, la exclusión de países clave de la cumbre de seguridad y la división en la región plantean serios desafíos para la construcción de una estrategia efectiva y sostenible. La necesidad de un diálogo abierto y constructivo entre todos los actores involucrados es más urgente que nunca. La columna de nuestra Red de Expertos ofrece un análisis profundo de esta compleja situación y propone alternativas para superar la actual crisis.




