El Ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, ha lanzado acusaciones contundentes contra la administración anterior de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), alegando un deliberado “boicot interno” que ocultó información crucial sobre la deteriorada calidad de la gasolina en el país. Las revelaciones, realizadas el jueves 5 de marzo de 2026, apuntan a un problema que, según el gobierno actual, ya era conocido desde septiembre de 2025, pero que fue sistemáticamente ignorado y encubierto durante el período de transición gubernamental.
Medinaceli enfatizó que la designación del actual presidente ejecutivo interino de YPFB, Yussef Akly, fue una decisión exclusiva del Presidente Rodrigo Paz, desvinculando al Ministerio de Hidrocarburos de la elección. “El presidente de Bolivia mediante la resolución 32052 de noviembre del 2025 designó al señor Yusef Ernesto Akli Flores como presidente ejecutivo interino de YPFB, entonces es el presidente el que designa a esta máxima autoridad y no soy yo”, declaró el ministro, aclarando la división de responsabilidades entre el Ministerio, que define la política energética, y YPFB, que actúa como el brazo operativo de la empresa. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) cumple la función de regulación y fiscalización.
La gravedad de la situación se evidencia en un documento presentado por el sector automotor en septiembre de 2025 al entonces presidente de YPFB, Armin Dorgathen. La nota detallaba un “incremento sostenido y alarmante” de quejas de usuarios y talleres especializados, quienes reportaban fallos de encendido, pérdida de potencia en los motores y daños que requerían el reemplazo de piezas, incluso con riesgo de daños irreversibles. Estos problemas, según el informe, estaban directamente relacionados con la calidad del combustible distribuido a nivel nacional.
Medinaceli calificó la omisión de esta información durante la transición como un acto de “boicot”, argumentando que el equipo saliente de YPFB deliberadamente ocultó pruebas de la mala calidad de la gasolina al nuevo gobierno. “Esta es la prueba del boicot, porque ellos sabían y ya tenían pruebas de problemas de calidad en la gasolina, y durante el periodo de transición el equipo de transición no comunicó esto a nosotros que estábamos recibiendo al gobierno”, afirmó el ministro con firmeza.
La investigación interna en YPFB ha revelado que varios funcionarios dentro de la empresa estatal tenían conocimiento del problema, pero no tomaron medidas para abordarlo. “Esta es la prueba del boicot interno que se está investigando dentro de YPFB, porque había funcionarios dentro de YPFB que sabían de este tema y no hicieron algo”, señaló Medinaceli, insinuando posibles responsabilidades penales para los involucrados.
Además del encubrimiento, el ministro Medinaceli expuso otro factor clave que contribuyó a la crisis: fallas en el almacenamiento de combustibles. Según los informes de YPFB, algunos tanques de almacenamiento presentaban una acumulación significativa de oxidación y sedimentos debido a la operación prolongada a niveles mínimos de combustible. El problema, según el ministro, se originó en la gestión anterior, que no logró mantener los tanques con volúmenes adecuados de combustible, lo que provocó un deterioro químico y oxidación de las paredes internas. Cuando posteriormente se lograron mayores volúmenes, los residuos acumulados comenzaron a desprenderse, contaminando el combustible.
“Como la anterior gestión tenía problemas para llenar estos tanques, las paredes de estos tanques sufrieron un proceso de deterioro químico, oxidación”, explicó Medinaceli. “Y cuando posteriormente se lograron mayores volúmenes de combustible, los residuos acumulados comenzaron a desprenderse.”
Ante esta situación crítica, YPFB ha implementado una serie de medidas correctivas para mejorar el control de calidad del combustible en toda la cadena logística. Entre ellas, se destaca un incremento en la frecuencia de los análisis de calidad en todos los puntos de distribución, así como el establecimiento de parámetros más estrictos para la calidad del combustible, reduciendo los límites permitidos de gomas y manganeso. Además, los tanques de almacenamiento afectados han sido aislados de la cadena de suministro para evitar una mayor contaminación.
“Primero, un incremento de frecuencia de los análisis de la calidad en todos los puntos de la cadena logística”, detalló Medinaceli. “Se tuvieron límites de calidad más estrictos, se bajaron los límites de las gomas y el manganeso. Los tanques que tenían problemas fueron aislados de toda la cadena de logística.”
El gobierno actual se enfrenta ahora al desafío de restaurar la confianza de los consumidores en la calidad de la gasolina y de garantizar un suministro estable y confiable de combustible en todo el país. La investigación interna en YPFB continúa en curso, y se espera que arroje luz sobre las responsabilidades individuales y colectivas en este escándalo que ha sacudido al sector energético boliviano. La transparencia y la rendición de cuentas serán cruciales para superar esta crisis y evitar que situaciones similares se repitan en el futuro. La población boliviana espera respuestas claras y soluciones efectivas para garantizar la calidad del combustible y proteger sus vehículos y sus inversiones. El gobierno de Paz ha prometido una investigación exhaustiva y ha asegurado que se tomarán todas las medidas necesarias para garantizar la calidad del combustible y la transparencia en la gestión de YPFB.






