El legislativo de Durazno se encuentra en el centro de un debate diplomático y económico tras la recepción de una invitación oficial para participar del Smart City Summit & Expo 2026, a realizarse en Taipéi, Taiwán, del 17 al 20 de marzo. El curul del Frente Amplio, Raúl Licandro, expresó fuertes reparos durante la sesión del jueves 19 de febrero, alertando sobre las posibles consecuencias negativas que un viaje de autoridades locales a Taiwán podría acarrear para las relaciones comerciales y diplomáticas de Uruguay con China.
La invitación, formalmente presentada en el punto 37 del repartido de la sesión legislativa, propone la participación de la Presidencia de la Junta en el evento internacional. Sin embargo, Licandro calificó la situación como “inconveniente”, recordando las recientes advertencias del canciller uruguayo, Mario Lubetkin, sobre la necesidad de prudencia en las señales diplomáticas enviadas a China. El edil enfatizó que Durazno, como parte integral del Estado uruguayo, debe priorizar el cuidado de las relaciones con el gigante asiático, dada la trascendencia económica del vínculo bilateral.
“Durazno no está aislado, Durazno es parte del Estado y tenemos que cuidar las relaciones con China”, afirmó Licandro en la sala, subrayando la importancia estratégica de mantener una postura cautelosa. Su intervención se produce en un contexto de creciente tensión política en torno a la posible participación del jefe comunal en el foro de ciudades inteligentes, y se suma a la reciente reafirmación por parte de Uruguay del principio de “Una Sola China”, piedra angular de la relación con el país asiático.
El argumento central de Licandro se basa en el peso económico de China como principal destino de las exportaciones uruguayas. Según datos presentados por el edil, China recibe productos uruguayos por un valor aproximado de 3.500 millones de dólares anuales. En particular, destacó la relevancia del mercado chino para la industria frigorífica de Durazno, señalando que tres frigoríficos locales colocan carne en ese mercado, generando empleo y dinamizando la economía local.
“A tener precaución”, advirtió Licandro, expresando su esperanza de que el jefe comunal reconsidere la invitación y evalúe cuidadosamente los riesgos potenciales antes de tomar una decisión. El edil no descartó que una visita a Taiwán, percibida como un gesto de apoyo a la independencia de la isla por parte de China, pueda desencadenar represalias comerciales o diplomáticas que afecten negativamente a Durazno y al resto del país.
La preocupación de Licandro se alinea con la política exterior uruguaya, que históricamente ha mantenido una postura de respeto al principio de “Una Sola China”, reconociendo a la República Popular China como el único gobierno legítimo de China y considerando a Taiwán como una provincia rebelde. Si bien Uruguay mantiene relaciones comerciales y culturales con Taiwán, evita cualquier acción que pueda interpretarse como un reconocimiento de su independencia.
El asunto fue derivado a la Comisión de Asuntos Internos para su análisis y posterior dictamen. Se espera que la comisión convoque a expertos en relaciones internacionales y comercio exterior para evaluar los posibles escenarios y recomendar al jefe comunal la mejor estrategia a seguir. La decisión final recaerá en el intendente, quien deberá sopesar los beneficios potenciales de participar en el Smart City Summit & Expo 2026 frente a los riesgos de comprometer las relaciones con China.
La controversia ha generado un intenso debate en la opinión pública local, con sectores a favor de la participación en el evento internacional argumentando que Uruguay debe diversificar sus relaciones y no depender exclusivamente de un solo socio comercial. Otros, en cambio, respaldan la postura de Licandro, enfatizando la importancia de preservar la estabilidad económica y evitar cualquier acción que pueda poner en peligro las exportaciones uruguayas a China.
El gobierno departamental de Durazno aún no ha emitido una declaración oficial sobre el tema, pero fuentes cercanas al intendente aseguran que se está analizando la situación con cautela y que se tomará una decisión en los próximos días. La expectativa es que el intendente consulte con el canciller Lubetkin antes de tomar una determinación final, buscando asegurar que la postura de Durazno esté alineada con la política exterior nacional.
El caso de Durazno pone de manifiesto la complejidad de las relaciones internacionales en un mundo cada vez más interdependiente. La necesidad de equilibrar los intereses económicos con las consideraciones políticas y diplomáticas es un desafío constante para los gobiernos de todos los países, y Uruguay no es una excepción. La decisión que tome el intendente de Durazno tendrá implicaciones que van más allá de los límites del departamento, y podría sentar un precedente para futuras relaciones con China y Taiwán. La situación exige un análisis profundo y una estrategia cuidadosamente elaborada para proteger los intereses nacionales y garantizar la estabilidad económica del país.


