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BOGOTÁ – El Gobierno colombiano ha ordenado el cierre temporal del Parque Nacional Natural Tayrona, un destino turístico emblemático del país, debido a crecientes amenazas, intimidaciones dirigidas a funcionarios y bloqueos que obstaculizan el acceso, poniendo en riesgo la seguridad del área protegida y de quienes la visitan. La decisión, anunciada este martes por Parques Nacionales Naturales de Colombia, busca salvaguardar la integridad física de visitantes, comunidades locales y personal del parque, ante una situación que se ha deteriorado rápidamente en las últimas semanas.
El cierre se produce como respuesta directa a una serie de incidentes que han tenido lugar en los accesos al parque, ubicado en la proximidad de Santa Marta, en el departamento del Magdalena. La chispa que encendió la alarma fue una operación llevada a cabo por las autoridades el pasado 11 de febrero, destinada a desmantelar ocupaciones ilegales y construcciones no autorizadas dentro del parque. Esta acción, aunque necesaria para la preservación del ecosistema, desencadenó una ola de amenazas e intimidaciones contra los funcionarios involucrados, propagadas a través de redes sociales, y la consecuente imposición de bloqueos en los puntos de acceso al parque.
Parques Nacionales Naturales de Colombia, en un comunicado oficial, enfatizó que la medida es una respuesta preventiva para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los involucrados. “La prioridad es proteger la vida y la integridad de visitantes, comunidades y funcionarios, y garantizar su seguridad”, reza el comunicado. La entidad ha expresado su preocupación por la escalada de la violencia y la necesidad de restablecer el orden y la legalidad en el área.
La situación se complica aún más por la presencia de pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, como los kogui, arhuaco, wiwa y kankuamo, que consideran el territorio del Tayrona como sagrado. El Estado colombiano ha establecido acuerdos con estas comunidades para realizar cierres periódicos del parque, generalmente tres veces al año, con el objetivo de facilitar la conservación ambiental y permitir la realización de rituales espirituales. Sin embargo, el cierre actual no está relacionado con estos cierres programados, sino que responde a la emergencia de seguridad.
Irónicamente, el cierre temporal se anunció apenas un día después de que el parque reabriera tras uno de sus periodos de suspensión programada, que este año se extendió del 1 al 15 de febrero. La reapertura, lejos de ser un retorno a la normalidad, se vio empañada por nuevos incidentes. El primer día de acceso al parque después del cierre programado, se registraron bloqueos en uno de los tres accesos principales a los senderos naturales, así como la exigencia de cobros no autorizados y el ingreso irregular de visitantes sin las garantías de seguridad proporcionadas por la entidad.
La entrada al Parque Tayrona está sujeta al pago de una tarifa oficial que incluye un seguro obligatorio de accidentes y rescate, diseñado para cubrir eventualidades como caídas, lesiones o evacuaciones dentro del área protegida. Este seguro es un componente esencial de la experiencia turística, ya que garantiza la asistencia médica y la seguridad de los visitantes en un entorno natural que puede presentar desafíos. La presencia de cobros no autorizados y el ingreso irregular de visitantes ponen en riesgo la integridad de las personas y socavan la sostenibilidad del parque.
Ante este panorama, el Gobierno colombiano ha decidido suspender temporalmente el ingreso al área protegida mientras se refuerza la presencia institucional del Estado en la zona. “Por esta razón, se suspende temporalmente el ingreso al área protegida mientras el Estado fortalece de manera articulada su presencia institucional en la zona”, explicó Parques Nacionales Naturales de Colombia. Se espera que este despliegue de fuerzas de seguridad y autoridades ambientales permita restablecer el orden, garantizar la seguridad de los visitantes y funcionarios, y combatir las actividades ilegales que amenazan el parque.
El Parque Tayrona, reconocido como uno de los principales patrimonios naturales de Colombia por su excepcional riqueza ambiental, cultural y espiritual, atrae a más de 6.000 visitantes diariamente. Su cierre temporal representa un duro golpe para la industria turística local y para la economía de la región. Sin embargo, las autoridades insisten en que la seguridad es la prioridad y que el parque permanecerá cerrado “hasta que se garanticen las condiciones necesarias para reanudar la actividad ecoturística”.
La situación en el Parque Tayrona plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas de conservación y seguridad en áreas protegidas de Colombia. La presencia de grupos ilegales, la ocupación de tierras, las amenazas a funcionarios y la falta de control en los accesos son problemas recurrentes que requieren una respuesta integral y coordinada por parte del Estado. El cierre temporal del parque es una medida paliativa, pero no aborda las causas profundas del conflicto.
Es fundamental que el Gobierno colombiano, en colaboración con las comunidades indígenas y otros actores relevantes, implemente estrategias a largo plazo para proteger el Parque Tayrona y garantizar su sostenibilidad. Esto incluye el fortalecimiento de la presencia institucional, la promoción del desarrollo económico sostenible de las comunidades locales, la educación ambiental y la participación ciudadana en la gestión del parque. Solo así se podrá preservar este invaluable patrimonio natural y cultural para las futuras generaciones. La reapertura del parque dependerá de la capacidad del Estado para restablecer el orden y garantizar la seguridad de todos los que lo visitan y lo protegen.





