La localidad de Santa Cruz, en las Islas Galápagos, atraviesa una situación crítica debido a las fuertes precipitaciones que han azotado la zona, provocando inundaciones y afectaciones significativas tanto en la infraestructura habitacional como en la movilidad de sus residentes. Este escenario de emergencia ha derivado en incidentes que han puesto en riesgo la integridad física de las personas y han obligado a las instituciones gubernamentales a tomar medidas preventivas y correctivas.
Uno de los hechos más alarmantes ocurrió el pasado lunes 2 de noviembre de 2026. Durante dicha jornada, se reportó el desbordamiento de una encañada, un evento provocado por el volumen de agua acumulado tras las lluvias intensas. Como consecuencia de este fenómeno natural, tres personas quedaron atrapadas, lo que activó los protocolos de emergencia en la zona. Tras las labores de respuesta, las tres personas pudieron ser rescatadas exitosamente, evitando así una tragedia mayor en medio de la inestabilidad climática que afecta a la isla.
Este incidente es reflejo de la gravedad de las inundaciones que se registran en Santa Cruz. Las fuertes lluvias no solo han provocado el desbordamiento de cauces naturales como la encañada mencionada, sino que también han generado daños materiales en diversas viviendas. La saturación de los suelos y el flujo descontrolado del agua han comprometido la seguridad de los habitantes, quienes han visto cómo sus hogares se ven afectados por el ingreso de agua y el lodo.
Paralelamente a la emergencia humanitaria y los rescates, la movilidad en la zona se ha visto seriamente comprometida. Las vías de comunicación, fundamentales para el traslado de suministros y personas en la isla, han sufrido deterioros y obstrucciones debido al clima adverso. Esta situación de movilidad reducida y los riesgos asociados a las inundaciones han llevado a que diversas entidades públicas ajusten sus operaciones para garantizar la seguridad de sus funcionarios y del público en general.
En este contexto, la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) ha emitido un comunicado oficial informando sobre cambios en la operatividad de su oficina en Santa Cruz, Galápagos. La institución ha anunciado la suspensión temporal de la atención presencial en su agencia local. Esta medida ha sido programada para ejecutarse desde el miércoles 4 hasta el viernes 6 de noviembre de 2026.
La decisión de la ANT de cerrar sus puertas al público durante esos tres días responde directamente a la emergencia climática. La institución reconoce que las inundaciones y las complicaciones en la movilidad dificultan el acceso seguro a sus instalaciones, además de que las afectaciones en las viviendas de la zona han creado un entorno de inestabilidad que imposibilita el funcionamiento normal de los servicios administrativos presenciales.
Respecto a la reanudación de sus actividades, la Agencia Nacional de Tránsito ha sido clara al señalar que no ha confirmado una fecha exacta para el retorno a la atención presencial después del viernes 6 de noviembre. La institución ha enfatizado que el restablecimiento de los servicios dependerá de la evolución de la situación climática y de la seguridad de las vías de acceso.
Para mantener a la ciudadanía informada y evitar confusiones, la ANT indicó que notificará oportunamente sobre la reapertura de su agencia a través de sus canales oficiales de comunicación. Se insta a los usuarios que requieran trámites o gestiones a mantenerse atentos a estas plataformas digitales y comunicados institucionales.
El balance hasta el momento en Santa Cruz muestra un panorama de vulnerabilidad. El desbordamiento de la encañada el lunes 2 de noviembre y la posterior suspensión de servicios públicos los días 4, 5 y 6 de noviembre subrayan la magnitud del impacto que las lluvias han tenido sobre la infraestructura y la vida cotidiana en Galápagos. Las autoridades locales y nacionales continúan monitoreando la situación para mitigar los riesgos y restablecer la normalidad en la movilidad y los servicios básicos de la población afectada.





