Una jornada destinada a la memoria y la cultura en el partido de Marcos Paz se vio interrumpida por un momento de alta tensión. Durante una recreación de una batalla histórica, un cañón de fogueo se disparó de manera imprevista frente a los asistentes, transformando una demostración educativa en un episodio de sorpresa y alarma para todos los presentes.
El evento tuvo lugar el pasado sábado por la tarde en el Paseo del Bicentenario. La actividad estaba centrada en la representación de la batalla de Villamayor, un enfrentamiento bélico librado originalmente en el año 1856. El objetivo del encuentro era conmemorar el 170° aniversario de dicho suceso, el cual ocurrió en el territorio que actualmente integra el partido bonaerense de Marcos Paz. Para dar realismo a la escena, un grupo de recreadores participó activamente vestidos con trajes de época, buscando trasladar al público la atmósfera y las dinámicas militares de aquel entonces.
La jornada se desarrollaba siguiendo el programa previsto y con normalidad, mientras los espectadores observaban el despliegue de los uniformes y el equipo bélico simulado. En un punto específico de la actividad, uno de los integrantes del grupo de recreación tomó la palabra para brindar una explicación técnica sobre el funcionamiento del armamento utilizado durante el siglo XIX. El propósito era didáctico, buscando que los asistentes comprendieran la complejidad y el proceso de carga de las piezas de artillería de la época.
Durante esta explicación, el narrador describía paso a paso las acciones del personal encargado del arma. En el momento exacto en que el hombre relataba: “Nuestro teniente de artillería introduce el saquete de pólvora”, la situación dio un giro inesperado. Mientras se producía el relato, a su lado, otro de los recreadores manipulaba un cañón que se encontraba operativo. Sin previo aviso, el arma sufrió una detonación, provocando una fuerte explosión que impactó directamente en el entorno inmediato.
El estruendo resultante de la descarga fue tan potente que generó una reacción física inmediata en el operador del cañón. Debido a la fuerza del impacto y la onda expansiva, el hombre que manipulaba la pieza vio cómo su gorro salía volando, mientras que el mismo impacto del estruendo lo hizo girar sobre su propio eje. La escena, que pretendía ser una ilustración controlada del pasado, se convirtió en cuestión de segundos en un hecho accidental que capturó la atención y el asombro de los participantes y los espectadores.
Inmediatamente después de la explosión, una densa nube de humo cubrió el sector donde se encontraba la artillería, lo que incrementó la sensación de tensión entre el público. La visibilidad se redujo momentáneamente mientras los presentes asimilaban lo ocurrido. El ruido y la nube de humo generaron un clima de incertidumbre sobre la magnitud del accidente y la posible existencia de heridos.
Afortunadamente, a pesar de la potencia de la detonación y la sorpresa generalizada, no se registraron heridos de gravedad. Una vez disipado el humo y verificada la seguridad del área, la jornada pudo continuar con normalidad, aunque el clima de tranquilidad inicial se había visto alterado por el incidente.
El episodio no pasó inadvertido y quedó registrado en video por los propios asistentes. Las imágenes capturaron el momento exacto de la detonación, el vuelo del gorro del recreador y la posterior nube de humo, sirviendo como evidencia visual de cómo la representación histórica se transformó repentinamente en una escena de tensión. El video ha permitido reconstruir la secuencia de los hechos, confirmando que el disparo ocurrió precisamente mientras se explicaba la carga del saquete de pólvora.






