ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · lunes, 2 de noviembre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Lipoabdominoplastia: la alternativa quirúrgica para tratar la grasa localizada y la flacidez abdominal

A busca por um abdômen mais definido nem sempre se resume à retirada da gordura localizada. Em algumas situações, a pele que perde a firmeza depois de uma gestação ou de uma grande perda de peso também interfere no contorno da região. Quando essas questões aparecem juntas, a lipoaspiração e a abdominoplastia podem ser associadas em uma mesma cirurgia, conhecida como lipoabdominoplastia. Diástase pós-parto: o que Malu Borges faz para recuperar o abdômen Mini lipo antes do verão: qual é o tempo de recuperação e o que saber antes de fazer Gleici Damasceno faz 'lipo sem cirurgia': o que esperar do procedimento? A proposta é tratar diferentes características do abdômen de uma só vez. Enquanto a lipoaspiração retira a gordura acumulada em áreas como cintura e flancos, a abdominoplastia remove o excesso de pele. O procedimento também pode incluir a correção da diástase, afastamento dos músculos da região abdominal que pode ocorrer, entre outras situações, após a gravidez. Segundo o cirurgião plástico Marcelo Hanato, membro especialista da Sociedade Brasileira de Cirurgia Plástica (SBCP), a combinação pode ser considerada quando há necessidade de tratar tanto a flacidez quanto os depósitos de gordura. A indicação, no entanto, depende de uma avaliação individual e não deve levar em conta apenas o resultado estético esperado. O que diferencia os procedimentos Apesar de muitas vezes serem mencionadas juntas, as duas cirurgias têm objetivos diferentes. A lipoaspiração é voltada à retirada de gordura localizada e ao ajuste do contorno corporal. Já a abdominoplastia tem como foco o excesso de pele, que pode permanecer mesmo depois de mudanças importantes no peso. Isso significa que nem toda pessoa interessada em melhorar o contorno do abdômen precisa recorrer às duas técnicas. Quem não apresenta flacidez significativa, por exemplo, pode não ter indicação para a retirada de pele. Por outro lado, quando há sobra de tecido, a lipoaspiração isolada pode não produzir o resultado esperado. Também é importante lembrar que essas cirurgias não são métodos de emagrecimento nem tratamentos para a obesidade. A finalidade é modificar o contorno corporal, respeitando as características e as condições de saúde de cada paciente. Fazer os dois procedimentos de uma vez é seguro? A possibilidade de reunir as técnicas em uma única operação pode parecer vantajosa por concentrar o período de recuperação. Mas a associação também torna a cirurgia mais complexa e exige uma avaliação cuidadosa dos riscos. O tempo de operação e a extensão das áreas tratadas, por exemplo, precisam ser considerados no planejamento. Entre as possíveis complicações estão trombose, embolia pulmonar, sangramentos, infecções, acúmulo de líquidos e dificuldades de cicatrização. Tabagismo, obesidade, doenças preexistentes e histórico de trombose também podem influenciar a decisão sobre a cirurgia. Por isso, a avaliação antes da operação é indispensável. O médico precisa conhecer o histórico de saúde da paciente, solicitar os exames necessários e verificar se a combinação é adequada para aquele caso. A escolha de um profissional qualificado e de um hospital com estrutura para realizar o procedimento também faz parte dos cuidados. Como é o pós-operatório A recuperação exige tempo e pode incluir o uso de malhas compressivas, restrição temporária de esforços físicos e consultas de acompanhamento. O período de afastamento das atividades varia conforme a extensão da cirurgia e a evolução de cada paciente. A retomada dos exercícios e da rotina deve acontecer aos poucos, sempre com orientação médica. Também podem ser recomendadas medidas para reduzir o risco de complicações, como movimentação orientada nos primeiros dias e, quando necessário, medicamentos para prevenir a trombose. Para Marcelo, o planejamento individualizado é essencial para definir se as duas técnicas podem ser realizadas juntas e quais cuidados serão necessários. Mais do que concentrar procedimentos em uma única operação, a decisão deve considerar as condições de saúde da paciente e os riscos envolvidos.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Lipoabdominoplastia: la alternativa quirúrgica para tratar la grasa localizada y la flacidez abdominal

La búsqueda de un abdomen definido es una meta común para muchas personas, pero este objetivo no siempre se alcanza únicamente mediante la eliminación de la grasa localizada. En diversos casos, el contorno de la región abdominal se ve afectado por la pérdida de firmeza de la piel, una condición frecuente tras procesos de gestación o después de una pérdida de peso considerable. Cuando estos dos factores —la acumulación de grasa y la flacidez cutánea— se presentan de manera simultánea, la medicina estética propone la lipoabdominoplastia, un procedimiento que asocia la lipoaspiración y la abdominoplastia en una sola intervención quirúrgica.

El objetivo fundamental de esta técnica combinada es abordar distintas características del abdomen en un mismo tiempo operatorio. Por un lado, la lipoaspiración se encarga de retirar la grasa acumulada en zonas específicas, como la cintura y los flancos, permitiendo un ajuste más preciso del contorno corporal. Por otro lado, la abdominoplastia tiene como función principal la eliminación del exceso de piel que ha perdido su elasticidad. Adicionalmente, este procedimiento puede integrar la corrección de la diástasis, que consiste en el afastamiento de los músculos abdominales, una situación recurrente después del embarazo.

De acuerdo con el cirujano plástico Marcelo Hanato, miembro especialista de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica (SBCP), la decisión de combinar ambas técnicas debe tomarse cuando el paciente presenta tanto depósitos de grasa como flacidez cutánea. No obstante, el experto enfatiza que la indicación quirúrgica depende estrictamente de una evaluación individualizada y no debe basarse únicamente en las expectativas estéticas del paciente.

Es crucial comprender que, aunque se mencionen frecuentemente juntas, la lipoaspiración y la abdominoplastia poseen objetivos clínicos distintos. La primera se centra en el modelado del contorno mediante la extracción de grasa. La segunda se enfoca en el tejido cutáneo sobrante, el cual puede persistir incluso después de que la persona haya logrado cambios significativos en su peso. Esta distinción implica que no todos los pacientes requieren ambas técnicas; por ejemplo, alguien que no presente una flacidez significativa podría no ser candidato para la abdominoplastia, mientras que una lipoaspiración aislada podría resultar insuficiente si existe un exceso considerable de piel.

Asimismo, es imperativo aclarar que ninguno de estos procedimientos constituye un método para adelgazar ni un tratamiento contra la obesidad. La finalidad de la lipoabdominoplastia es modificar el contorno corporal, siempre respetando las condiciones de salud y las características anatómicas de cada individuo.

En cuanto a la seguridad de realizar ambos procedimientos simultáneamente, si bien puede parecer ventajoso para concentrar el periodo de recuperación en una sola etapa, esta asociación incrementa la complejidad de la cirugía. El tiempo total de operación y la extensión de las áreas tratadas son factores que el equipo médico debe planificar meticulosamente para mitigar riesgos.

Entre las posibles complicaciones asociadas a este tipo de intervenciones se encuentran la trombosis, la embolia pulmonar, los sangrados, las infecciones, la acumulación de líquidos y diversas dificultades en el proceso de cicatrización. Factores como el tabaquismo, la obesidad, la presencia de enfermedades preexistentes y un historial clínico de trombosis son elementos que pueden influir decisivamente en la viabilidad de la cirugía.

Por estas razones, la evaluación preoperatoria es un paso indispensable. El médico debe analizar el historial de salud del paciente, solicitar los exámenes clínicos necesarios y determinar si la combinación de técnicas es la opción más adecuada para el caso particular. Además, la seguridad del proceso depende directamente de la elección de un profesional cualificado y de la realización de la cirugía en un hospital que cuente con la infraestructura adecuada.

Finalmente, el proceso de recuperación requiere tiempo y disciplina. El postoperatorio suele incluir el uso de fajas o malhas compresivas, la restricción temporal de esfuerzos físicos y la asistencia a consultas de seguimiento. El tiempo necesario para retomar las actividades cotidianas varía según la extensión de la cirugía y la evolución de cada paciente. La vuelta a la rutina y la práctica de ejercicios deben realizarse de forma gradual y bajo estricta orientación médica. Para reducir riesgos, se recomienda realizar movimientos orientados durante los primeros días y, en ciertos casos, utilizar medicamentos preventivos contra la trombosis.

Para el Dr. Hanato, el pilar fundamental es el planeamiento individualizado, asegurando que la decisión médica priorice la salud y la seguridad del paciente por encima de la conveniencia de concentrar varios procedimientos en una sola operación.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.