La Iglesia católica en el Perú se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de monseñor Richard Alarcón Urrutia, quien se desempeñaba como el arzobispo metropolitano del Cusco. El deceso del religioso ocurrió el pasado viernes 30 de octubre, una noticia que fue difundida oficialmente a través de las redes sociales del Seminario Arquidiocesano San Antonio Abad, generando una profunda consternación entre los fieles y las autoridades eclesiásticas del país.
El cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, expresó su pesar ante la pérdida del monseñor Alarcón Urrutia. Durante su intervención en el programa "Diálogo de Fe" de RPP, el cardenal describió al fallecido prelado como un "gran hombre" de origen franciscano, destacando su trayectoria y el compromiso que mantuvo durante su vida religiosa. Castillo resaltó que el arzobispo de Cusco dedicó aproximadamente 30 años de su vida al gobierno eclesiástico, tiempo en el cual ejerció sus funciones tanto en la diócesis de Tarma como, posteriormente, en la arquidiócesis del Cusco.
En sus declaraciones, el cardenal Castillo subrayó la naturaleza de la labor de Richard Alarcón Urrutia, calificando su gestión como una de "dedicación total" y "entrega generosa". Asimismo, brindó detalles sobre las circunstancias que llevaron a su muerte, informando que el arzobispo había estado atravesando una enfermedad prolongada, la cual finalmente derivó en su fallecimiento el día jueves previo a las declaraciones del cardenal.
Ante esta pérdida, el papa León XIV ha manifestado su cercanía con la comunidad religiosa peruana. Según informó el cardenal Castillo, el Santo Padre envió un saludo dirigido a toda la Iglesia en el Perú, haciendo un énfasis especial en la Iglesia del Cusco y extendiendo su saludo al Señor de los Temblores, figura central de la devoción en la ciudad imperial.
El fallecimiento de monseñor Alarcón Urrutia ocurre en un momento de particular relevancia organizativa para la región, ya que el religioso era la persona encargada de coordinar y recibir al pontífice durante su próxima visita al Cusco. El papa León XIV tiene programado visitar la ciudad el próximo 15 de noviembre como parte de su gira por el territorio peruano.
Debido a este suceso, la responsabilidad de recibir al Santo Padre ha sido delegada a monseñor Lizardo Estrada Herrera. El cardenal Castillo precisó que monseñor Estrada ya había sido nombrado como arzobispo coadjutor de la arquidiócesis del Cusco el pasado 29 de agosto por el propio papa León XIV. No obstante, el cardenal señaló que monseñor Lizardo debe reintegrarse a sus funciones en Cusco, ya que se encontraba realizando labores en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) en la ciudad de Bogotá.
El arzobispo Alarcón Urrutia se encontraba dirigiendo activamente todas las labores previas y los preparativos logísticos para la llegada del pontífice a la región. Resulta notable que su deceso se haya producido a tan solo dos semanas del encuentro programado con el papa León XIV, coincidiendo con los días previos a la visita oficial.
En cuanto a la agenda del pontífice en la ciudad imperial, se ha confirmado que el 15 de noviembre el papa León XIV se encontrará con sus fieles en el Parque Arqueológico Nacional de Sacsayhuamán. Además, como parte de sus actividades litúrgicas, el Sumo Pontífice llevará a cabo el rezo del Ángelus en la plaza ubicada frente a la Basílica Catedral de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María.
La comunidad católica y los habitantes del Cusco ahora enfrentan la dualidad de despedir a un líder religioso que dedicó décadas de servicio a la fe, mientras se preparan para recibir la visita del papa León XIV en medio de este clima de duelo.






