Los herederos de la familia Blaquier Arrieta se preparan para llevar a cabo un despliegue de piezas artísticas de altísimo valor en dos de las ciudades más importantes del mercado del arte global. A través de dos eventos distintos, se rematarán obras maestras y objetos de colección que forman parte del patrimonio acumulado por los dueños del imperio Ledesma durante un periodo superior a los cincuenta años.
La primera cita tendrá lugar en noviembre, en la ciudad de Nueva York. En este lote de obras maestras, destacan dos lienzos de renombre internacional que captan la atención de coleccionistas y expertos. Se trata de los cuadros "Castaños en flor", atribuido a Van Gogh, y "Arlequino", de Cézanne. Ambas piezas han sido posicionadas con precios base sumamente elevados, reflejando su importancia en el mercado actual: la obra de Van Gogh iniciará su remate en los 180 millones de dólares, mientras que la de Cézanne tendrá un piso de 120 millones de dólares.
Sin embargo, el movimiento de la colección no termina en Estados Unidos. Al mes siguiente, en diciembre, la acción se trasladará a Londres, donde se llevará a cabo una subasta enfocada en el mobiliario francés y una selecta colección de platería francesa del siglo XVIII. El ítem más destacado de este segundo remate es una particular sopera de plata, cuya relevancia artística y técnica la convierte en el centro de atención de la convocatoria.
Esta pieza, denominada Sopera Meissonnier, saldrá a remate con un precio base de 5,3 millones de dólares. Con un peso aproximado de veinte kilos, la pieza es descrita por los especialistas de la casa de subastas Christie’s como una magnífica sopera de plata Luis XV. Se trata de una de las escasas obras que se conservan hoy en día del orfebre y escultor Juste-Aurèle Meissonnier, quien vivió entre 1695 y 1750 y es ampliamente reconocido como el padre del rococó.
Desde el punto de vista técnico y artístico, la sopera encarna el revolucionario estilo rococó. Se caracteriza por una forma asimétrica y una fluidez de movimiento que rompe con la rigidez de periodos anteriores. La obra presenta exquisitos motivos marinos, animales y elementos orgánicos, los cuales fueron fundidos directamente a partir de ejemplares vivos, otorgándole un realismo y una delicadeza excepcionales.
La historia de la Sopera Meissonnier es tan fascinante como su diseño. Fue encargada en París entre los años 1734 y 1736 por Evelyn Pierrepont, el II Duque de Kingston. Originalmente, la pieza formaba parte de un set de dos soperas. Esta existencia dual se puede corroborar a través de un grabado del siglo XVIII, en el cual se observa a ambas soperas flanqueando el centro de mesa de una comida que, según las observaciones de Christie’s, quizá nunca existió en la realidad.
El valor de mercado de estas piezas ya ha dejado constancia en el pasado. En noviembre de 1977, durante una subasta previa, el set de las dos soperas marcó el récord mundial de subasta para cualquier pieza de plata, alcanzando la cifra de 2,79 millones de francos suizos. Tras esa venta, el comprador decidió dividir el set, separando las dos piezas.
A raíz de esta división, una de las soperas pasó a formar parte de la colección del Cleveland Museum of Art, en Ohio, donde actualmente se mantiene como la pieza central de una exposición dedicada específicamente a la obra de Meissonnier. La segunda sopera, la que ahora se encamina hacia el remate en Londres, pasó primero a manos del ya fallecido barón alemán Heinz Thyssen-Bornemisza, para luego integrarse a la colección de Nelly Arrieta de Blaquier.
Para dimensionar la importancia de Juste-Aurèle Meissonnier en la historia del arte, basta observar que el Museo del Louvre posee en su acervo patrimonial una jarra de cristal de roca montada en oro, una obra del mismo autor que perteneció a María Antonieta, consolidando así el estatus de este orfebre como uno de los más prestigiosos de su época.






