La región de Piura se encuentra conmocionada tras un violento crimen que ha dejado un saldo de cuatro víctimas mortales. En un ataque perpetrado por presuntos sicarios, un padre de familia y sus tres hijos fueron asesinados a balazos mientras se desplazaban por el distrito de Castilla, en un hecho que ha generado una profunda consternación entre la población local y ha puesto nuevamente el foco sobre la inseguridad ciudadana en el norte del país.
Los hechos ocurrieron la noche del jueves 29 de octubre. Según los reportes preliminares, las víctimas regresaban de su jornada laboral en el mercado de Castilla, desplazándose a bordo de una camioneta de color rojo. El trágico episodio tuvo lugar específicamente cuando el vehículo transitaba por el asentamiento humano Chiclayito, zona donde fueron interceptados abruptamente por dos sujetos desconocidos que se movilizaban en una motocicleta lineal.
Sin mediar palabra, los atacantes abrieron fuego contra los ocupantes de la camioneta. La ferocidad del ataque fue evidente, ya que las víctimas fueron acribilladas con al menos 15 disparos. La violencia del atentado provocó que tres de los integrantes de la familia fallecieran de manera instantánea en el lugar de los hechos. El cuarto integrante, quien presentaba heridas graves, fue auxiliado y trasladado de urgencia hacia un centro hospitalario; sin embargo, falleció durante el trayecto, confirmándose así la pérdida total del núcleo familiar.
En cuanto a la identificación de las víctimas, la información difundida indica que se trata de miembros de una misma familia dedicada al comercio. Los fallecidos han sido identificados como John Evert Goyes Herrera, Carolina Lisbet Goyes Herrera, Rigoberto Goyes Girón y Hervyn Cristhian Goyes Herrera. De acuerdo con los datos recabados, el grupo estaba compuesto por un padre y sus tres hijos, quienes se encontraban retornando a sus hogares tras finalizar sus actividades comerciales en el mencionado mercado.
Tras el reporte del ataque, se desplazaron al lugar peritos de criminalística de la Policía Nacional del Perú (PNP) para iniciar las diligencias correspondientes. El equipo especializado procedió a acordonar la zona del crimen para evitar la contaminación de las pruebas y buscar pistas que permitan dar con el paradero de los responsables. Una de las líneas de acción prioritarias de los investigadores es la búsqueda y el análisis de imágenes provenientes de cámaras de seguridad instaladas en los alrededores del asentamiento humano Chiclayito, con el objetivo de identificar la ruta de escape de los sicarios y las características de la motocicleta utilizada.
Hasta el momento, las autoridades policiales no han emitido un comunicado oficial con detalles definitivos sobre el móvil del crimen. No obstante, las primeras hipótesis que manejan los investigadores sugieren que el ataque podría tratarse de un ajuste de cuentas. Paralelamente, otras fuentes preliminares indican que la extorsión es otra de las líneas de investigación que se están explorando, dado el perfil comercial de las víctimas y el contexto de inseguridad que afecta a los comerciantes de la zona.
El escenario del crimen se vio rodeado por una multitud de vecinos y curiosos, quienes manifestaron su horror ante la brutalidad del asesinato. Este hecho no es un incidente aislado, sino que se suma a una creciente ola de violencia que azota el norte del Perú, donde los sicariatos y las extorsiones han aumentado su incidencia en los últimos tiempos.
Actualmente, tanto la Policía Nacional como el Ministerio Público se encuentran coordinando las diligencias legales y forenses necesarias para esclarecer los hechos. El objetivo principal es recopilar suficientes evidencias para procesar a los autores materiales e intelectuales de esta matanza que ha dejado a una familia destrozada y a una comunidad sumida en el miedo.






