Las elecciones generales de Israel de 2026 han concluido sin que ningún bloque político logre una victoria clara que le permita formar gobierno de manera inmediata. A pesar de que el partido Likud, liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, se posicionó como la fuerza más votada según el escrutinio parcial, el oficialismo no ha alcanzado la mayoría necesaria en el Parlamento para asegurar la gobernabilidad. Por su parte, la oposición, que lideraba las primeras proyecciones tras el cierre de las urnas, tampoco ha logrado asegurar los apoyos suficientes para desplazar al actual mandatario.
De acuerdo con los datos disponibles con el 57,3% del escrutinio completado, el Likud obtuvo 27 escaños. Le sigue Yashar!, la formación encabezada por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, con 21 bancas, y en tercer lugar aparece B’Yachad, el partido integrado por los exprimeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, que alcanzó 11 escaños.
El reparto provisional de escaños sitúa al bloque encabezado por Netanyahu con un total de 55 bancas, mientras que la oposición suma 49 y los partidos de mayoría árabe concentran 16. En la Knesset, el Parlamento israelí compuesto por 120 miembros, se requieren al menos 61 bancas para reunir una mayoría y formar gobierno, umbral que ninguno de los dos bloques principales ha logrado alcanzar por sí solo.
El desarrollo de la jornada electoral estuvo marcado por un cambio en la tendencia de los resultados. Las primeras proyecciones difundidas al cierre de las urnas sugerían un escenario favorable para la oposición, otorgando 52 bancas al bloque de Eisenkot frente a 50 del oficialismo, con los partidos árabes sumando 18. En aquel cálculo inicial, el Likud obtenía 24 escaños y Yashar! 22. Estas cifras provocaron celebraciones inmediatas en la sede de Yashar! en Tel Aviv, donde los simpatizantes de Eisenkot corearon consignas como “Bibi, andate a casa” y preguntaban quién sería el próximo primer ministro. Sin embargo, el avance del recuento parcial terminó ubicando al oficialismo por delante, dejando el desenlace abierto.
El proceso de conteo podría prolongarse hasta el mediodía del miércoles, y la publicación de los resultados definitivos podría demorar varios días. Una vez confirmados los datos oficiales, el presidente Isaac Herzog tendrá la responsabilidad de consultar a los representantes de todos los partidos que ingresen en la Knesset para encargar la formación de gobierno a quien considere que posee mayores posibilidades de éxito. Este panorama sugiere semanas o meses de intensas negociaciones, e incluso la posibilidad de convocar a nuevas elecciones. De no alcanzarse un acuerdo, Benjamín Netanyahu podría permanecer como primer ministro en funciones.
En este contexto de fragmentación, los partidos de mayoría árabe podrían convertirse en la pieza clave para definir el futuro político del país. Mansour Abbas, líder del partido islamista Ra’am, afirmó durante la votación que su voto cambiaría el gobierno. Aunque Gadi Eisenkot ha descartado aliarse con estas formaciones, algunos analistas sugieren que podrían respaldar un gobierno en minoría para facilitar la salida de Netanyahu. Esta posibilidad fue señalada por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien advirtió que, si la coalición oficialista perdía, el resultado sería un “gobierno de Mansour Abbas”.
La participación electoral mostró un incremento notable, alcanzando el 74,3% del padrón dos horas antes del cierre, superando la concurrencia total de los comicios de 2022, que fue del 66,3%. Durante la jornada, se registraron tensiones y denuncias. Netanyahu acusó a tres altos funcionarios de un partido árabe de intentar “robar las elecciones”, alegando que fueron detenidos con sobres de dinero. Las autoridades electorales aclararon que se trató de un “caso aislado” de presunto soborno electoral ocurrido cerca de los domicilios de los implicados, antes de que llegaran a los centros de votación.
Por otro lado, el partido Yashar! presentó quejas por irregularidades en las boletas, aunque el comité electoral indicó que los reportes fueron inferiores a procesos anteriores. Asimismo, se registró un incidente de seguridad en Tel Aviv, donde la policía detuvo a un hombre armado con un cuchillo que amenazó al dirigente de izquierda Yair Golan.
En cuanto a las propuestas, Netanyahu, de 77 años y actualmente bajo juicio por corrupción, basó su campaña en la seguridad, los operativos contra Hamas y Hezbollah, y su relación con Donald Trump. Eisenkot, de 66 años, centró su discurso en la cohesión social y propuso la creación de una comisión estatal independiente para investigar las fallas que permitieron el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023, además de plantear el desmantelamiento de la estructura de gobierno de Hamas en Gaza en un plazo de 18 meses.
Estas elecciones se desarrollaron en un clima de creciente aislamiento internacional para Israel debido a su campaña en Gaza, que ha dejado más de 74.000 palestinos muertos según autoridades sanitarias, y por la expansión de asentamientos en Cisjordania.





