Un grave accidente marítimo se registró en un puerto alemán cuando el crucero de lujo Mein Schiff 3, perteneciente a la naviera TUI Cruises, colisionó contra un buque portacontenedores. El incidente ocurrió en medio de condiciones climáticas adversas, marcadas por fuertes vientos y un oleaje considerable, lo que complicó las maniobras de navegación en la zona.
El Mein Schiff 3 es una imponente nave de dimensiones considerables, con una longitud de casi 300 metros y un ancho de 36 metros. El buque está diseñado para transportar a un máximo de 2.506 pasajeros y 1.000 tripulantes, posicionándose como una opción de alta gama en el mercado de los cruceros, donde el costo de un viaje puede alcanzar los 16.999 euros por persona, cifra que equivale aproximadamente a 19 millones de pesos chilenos.
El accidente tuvo lugar la tarde del domingo 25 de octubre, justo en el momento en que la embarcación se preparaba para iniciar un itinerario de 20 días con destino a las Islas Canarias. Según la información confirmada por la naviera TUI Cruises, la nave viajaba casi a su máxima capacidad, con un total de 2.428 pasajeros y 922 tripulantes a bordo.
La secuencia del choque quedó registrada en un video grabado por un testigo presencial. En las imágenes se observa cómo el crucero intenta salir del puerto acompañado por remolcadores, quienes asistían en la maniobra. Sin embargo, debido a la fuerza del viento, la distancia entre el Mein Schiff 3 y un buque de carga que se encontraba atracado junto al muro del puerto comenzó a reducirse progresivamente hasta que se produjo el impacto. En la grabación se puede escuchar el sonido del golpe y observar la caída de escombros, mientras una mujer que presenciaba la escena comentaba: “Creo que el viaje se ha terminado”.
Las consecuencias materiales del choque fueron significativas. De acuerdo con reportes de Euronews, el impacto dañó los botes salvavidas del crucero, un elemento crítico de seguridad para cualquier embarcación de este tamaño. Por otro lado, el buque portacontenedores sufrió un daño severo en su estructura, abriéndose un costado a lo largo de aproximadamente diez metros, aunque según los informes preliminares, no se registró la entrada de agua al interior de la carga.
Ante la gravedad de los daños detectados, la empresa TUI Cruises tomó la decisión de cancelar el viaje completo. El itinerario original preveía escalas en ciudades y regiones emblemáticas como Lisboa, Madeira, Tenerife y Agadir, con un regreso programado para el 14 de noviembre. Una portavoz de la compañía calificó la decisión de cancelar el viaje como “extremadamente difícil”, pero subrayó que los daños estructurales exigen reparaciones urgentes que solo pueden realizarse en un astillero especializado.
El impacto del accidente también fue sentido por quienes se encontraban a bordo. Un testigo que había dejado a sus padres en la terminal portuaria relató al diario alemán BILD la experiencia de sus familiares. Según el testimonio, la nave permaneció durante varios minutos prácticamente inmóvil a unos 30 metros del muelle, incapaz de avanzar debido a la intensidad del viento, antes de que finalmente ocurriera la colisión. Sus padres describieron el momento del choque como una experiencia impactante, caracterizada por fuertes sacudidas que nunca habían vivido en incidentes similares.
Actualmente, especialistas en arquitectura naval e ingenieros inspeccionan ambas naves para evaluar la magnitud total de los daños y garantizar que no existan riesgos adicionales. Paralelamente, la Policía Fluvial de Bremen ha abierto una investigación oficial para esclarecer todas las circunstancias que rodearon el accidente y determinar las responsabilidades correspondientes en el manejo de la nave durante las condiciones climáticas adversas.






