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Hermanos de la alta sociedad de Nueva York y Miami podrían enfrentar cadena perpetua por tráfico sexual

Los hermanos Tal, Alon y Oren Alexander podrían ser condenados a cadena perpetua este martes por tráfico sexual de más de una docena de mujeres y niñas. Los fiscales aseguran que utilizaron su riqueza y posición social para atraer y agredir sexualmente a sus víctimas.

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Hermanos de la alta sociedad de Nueva York y Miami podrían enfrentar cadena perpetua por tráfico sexual

Tres hermanos que formaron parte de los círculos más privilegiados de la alta sociedad en Nueva York y Miami se enfrentan este martes a la posibilidad de pasar el resto de sus vidas en prisión. Tal, Alon y Oren Alexander serán sentenciados en un tribunal federal de Manhattan tras haber sido declarados culpables de tráfico sexual y conspiración para cometer tráfico sexual, delitos que involucraron a más de una docena de mujeres y niñas.

A principios de este año, un jurado determinó la culpabilidad de los tres hermanos en todos los cargos presentados. Durante el proceso judicial, que se extendió por cinco semanas, la fiscalía detalló un patrón sistemático de conducta mantenido durante años. Según las pruebas, los hermanos utilizaban su considerable riqueza y su posición social para atraer a mujeres a destinos vacacionales y fiestas de lujo. Una vez allí, las víctimas eran drogadas para luego ser violadas y agredidas sexualmente de forma violenta, encontrándose muchas de ellas en estado de inconsciencia o gravemente incapacitadas.

El perfil público de los acusados contrastaba drásticamente con sus actividades criminales. Tal, de 40 años, y Oren, de 39, eran figuras reconocidas en el sector inmobiliario de lujo de Nueva York. Alon, hermano gemelo de Oren, se desempeñaba como ejecutivo en la empresa de seguridad familiar y frecuentaba los mismos entornos sociales exclusivos que sus hermanos.

La magnitud del caso se refleja en el número de denunciantes. Más de 70 mujeres se presentaron ante los investigadores para relatar experiencias desgarradoras. De este grupo, 11 mujeres testificaron formalmente durante el juicio sobre las agresiones sufridas a manos de uno o más de los hermanos Alexander. Se prevé que varias de estas víctimas comparezcan nuevamente ante el tribunal durante la audiencia de sentencia de este martes, donde más de diez mujeres podrían dirigirse a la jueza.

Las agresiones se distribuyeron en diversos puntos geográficos, incluyendo Manhattan, los Hamptons, Aspen, las Bahamas y un crucero por el Caribe. Aunque las condenas se centran en delitos cometidos entre 2008 y 2021, los fiscales sostienen que este comportamiento depredador comenzó mucho antes, remontándose a 2001 o 2002, cuando los hermanos aún cursaban la escuela secundaria.

Una de las pruebas más contundentes presentadas fueron grabaciones de video y fotografías de las agresiones, las cuales los hermanos compartían entre sí y con sus amistades. Este material fue recuperado de sus dispositivos electrónicos años después de los hechos. El impacto de estas pruebas quedó evidenciado en el testimonio de una víctima que, habiendo sido drogada y violada por Oren Alexander a los 17 años en 2009, solo se enteró de la agresión cuando los investigadores del Gobierno la contactaron tras identificarla en una de las grabaciones.

En cuanto a los cargos específicos, los tres fueron hallados culpables de tráfico sexual, conspiración y de inducir a personas a viajar para realizar actividades sexuales ilícitas. Alon y Tal recibieron condenas adicionales por tráfico sexual de una menor, mientras que los gemelos fueron condenados por abuso sexual y Oren Alexander por explotación sexual de una menor.

La fiscalía ha solicitado la cadena perpetua, argumentando que los hombres no han mostrado remordimiento. En el escrito presentado a la jueza federal de distrito Valerie Caproni, el Gobierno describió a los hermanos no como "playboys" o "jóvenes descarriados", sino como depredadores que acecharon a las mujeres porque podían hacerlo y se sentían impunes. Se destacaron factores agravantes como la vulnerabilidad de las víctimas menores de edad, el uso de drogas para anular la voluntad de las mujeres y la aplicación de fuerza física e inmovilización.

Por su parte, la defensa ha solicitado la pena mínima de 15 años, negando categóricamente que sus clientes hayan drogado o violado a alguien. Los abogados argumentaron que el comportamiento de los hermanos fue, en ocasiones, "insensible", pidiendo disculpas por haber insultado u ofendido a algunas mujeres, pero insistieron en que las víctimas habían consumido alcohol voluntariamente. Además, cuestionaron la aplicación de la ley de tráfico sexual, alegando que el caso era en realidad un juicio por violación y que la conducta no encajaba con la coerción comercial sexual que la ley busca castigar.

La defensa también intentó presentar a los hermanos como "esposos y padres dedicados", adjuntando más de tres docenas de cartas de familiares y amigos que resaltaban su generosidad. Argumentaron que la conspiración terminó cuando los hermanos se casaron y abandonaron la "vida de soltero", por lo que ya no representarían un riesgo.

Sin embargo, la jueza Caproni ha mostrado escepticismo ante estos argumentos, señalando que no tiene forma de saber qué han hecho los hombres en los últimos cinco años. Asimismo, la jueza expresó su preocupación sobre la posibilidad de que cumplan condena en la misma prisión, calificándolos como una "pésima influencia" el uno para el otro y sugiriendo que sería mejor para la sociedad que estuvieran separados.

Aparte del proceso federal, los gemelos Alon y Oren enfrentan dos casos pendientes por violación en tribunales estatales de Florida, además de múltiples demandas civiles presentadas por sus víctimas.

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