Juan Octavio Díaz Endara, músico y presidente de La Casa de las Baterías, analiza la realidad actual y las proyecciones del sector energético y de movilidad en Panamá. Desde el funcionamiento básico del mercado de baterías automotrices hasta la transición hacia la energía solar y los vehículos eléctricos, Díaz Endara ofrece una perspectiva técnica y social sobre cómo estas tecnologías están transformando el país.
En cuanto al mercado de baterías, el empresario aclara que no existe una temporada específica para su adquisición. A diferencia de otros productos, la batería no es un artículo estacionario ni un regalo común de festividades como Navidad; su compra está estrictamente ligada a la necesidad inmediata. El cliente panameño, generalmente, no acude al establecimiento con especificaciones técnicas, sino con la urgencia de solucionar un problema: el vehículo no arranca. Asimismo, destaca una diferencia cultural en el consumo regional, señalando que mientras en países vecinos como Costa Rica se inclinan por opciones más costosas, en Panamá predomina la compra de las baterías más económicas.
Uno de los puntos críticos abordados es la gestión de los residuos. Debido a que las baterías automotrices contienen plomo y ácido, representan un riesgo ambiental significativo si son desechadas incorrectamente, como ha sucedido en el pasado en ríos panameños. Para combatir esto, La Casa de las Baterías implementó un modelo de economía circular, ofreciendo un descuento del 10% a los clientes que entregan su batería usada. Este sistema permite recuperar el componente y exportarlo, evitando la contaminación del entorno.
Respecto a la energía solar, Díaz Endara resalta un cambio drástico en la viabilidad económica de estas instalaciones. Anteriormente, el retorno de la inversión para un sistema de paneles solares residenciales oscilaba entre los ocho y diez años. Sin embargo, gracias al incremento de la producción china que ha abaratado los costos de paneles e inversores, sumado al aumento en el precio de la energía eléctrica, el tiempo de retorno se ha reducido a solo dos años y medio. El empresario explica que, aunque inicialmente los sistemas requerían baterías para funcionar, la evolución tecnológica permitió que instalaciones más grandes inyecten la energía directamente a la red.
Sobre la movilidad eléctrica en Panamá, la penetración actual se mantiene por debajo del 2%, aunque existe una tendencia creciente apoyada por la Ley de Movilidad Eléctrica. A pesar de esto, persiste la llamada "ansiedad por el rango", ejemplificada en la preocupación constante de los usuarios sobre cómo trasladarse hacia la provincia de Chiriquí. Díaz Endara aclara que, para tales trayectos, es viable realizar una recarga pública en Santiago, proceso que en una carga rápida puede tomar aproximadamente dos horas para baterías de gran capacidad. Para la carga doméstica, advierte que se requiere una instalación eléctrica específica de 220 voltios en el estacionamiento.
Mirando hacia el futuro, el presidente de La Casa de las Baterías prevé una transición hacia la movilidad autónoma y compartida, similar a lo que ya ocurre en Estados Unidos con marcas como Tesla y Jaguar. En este escenario, la propiedad del vehículo pasaría a segundo plano, reduciendo la necesidad de espacios de estacionamiento en centros comerciales y edificios. En cuanto a la tecnología de almacenamiento, menciona que la industria se encamina hacia las baterías de sodio (sal), que serían inocuas y no contaminantes, superando la dependencia actual del litio.
Finalmente, Díaz Endara vincula el éxito empresarial con la responsabilidad social. Sostiene que una empresa no debe existir solo para generar dinero, sino para servir e integrar a las personas. A través de un censo social, su organización identificó necesidades críticas en sus colaboradores, brindando asistencia legal, médica y financiera a quienes sufrían abusos o vivían en condiciones precarias. El empresario destaca el impacto positivo de emplear mujeres, señalando que sus 35 tiendas en Panamá son administradas exclusivamente por mujeres, reconociendo el alto número de madres solteras en el país. Además, mediante el programa "Padrino Empresario" del Mides, han integrado a jóvenes en riesgo social, algunos de los cuales se han graduado como ingenieros y hoy dirigen divisiones de la compañía.



