El Gobierno de México ha anunciado la conclusión del primer año correspondiente al ciclo de 37 entregas de agua del Río Bravo, un proceso llevado a cabo en el marco del Tratado de Aguas de 1944 y como parte de la cooperación binacional mantenida con los Estados Unidos. Este cumplimiento se produce en un periodo complejo, marcado por desafíos climáticos significativos que han puesto a prueba la gestión de los recursos hídricos en la región fronteriza.
A través de un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), dependencia que se encuentra bajo la dirección del canciller Roberto Velasco, aseguró que el Estado mexicano ha actuado con un alto sentido de responsabilidad para atender sus compromisos internacionales. La SRE subrayó que este cumplimiento se ha gestionado de manera que no se pongan en riesgo elementos fundamentales, tales como el derecho humano al agua, el consumo básico de las comunidades locales ni la producción de alimentos, aspectos que son críticos especialmente en la zona fronteriza.
El cumplimiento de estas obligaciones ocurre en un contexto de sequía extrema, fenómeno que ha afectado severamente la disponibilidad de agua en la región. Ante este escenario, el Gobierno de México implementó una coordinación de esfuerzos interinstitucionales con el objetivo primordial de cumplir con el volumen mínimo anual. Estas acciones se alinean con las estrategias conjuntas que fueron anunciadas el pasado 3 de febrero de 2026, buscando un equilibrio entre las obligaciones del tratado y la realidad hidrológica de la cuenca.
La Secretaría de Relaciones Exteriores enfatizó que estas acciones reafirman el compromiso sólido de México con el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944. La dependencia destacó que la cooperación binacional se mantiene firme, basándose siempre en la disponibilidad real del recurso y en las condiciones hidrológicas actuales de la cuenca del Río Bravo, reconociendo que la gestión del agua debe adaptarse a las circunstancias ambientales.
Asimismo, el Gobierno de México reiteró que el acceso al agua es considerado un derecho humano fundamental y se ha establecido como una prioridad central para la administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Bajo esta premisa, la SRE señaló que la gestión del recurso hídrico debe garantizar, por encima de todo, el bienestar de la población y asegurar la continuidad de todas las actividades esenciales para la vida y la economía de las regiones afectadas.
En cuanto a la relación con Estados Unidos, se informó que ambos países mantienen una coordinación técnica constante. Esta colaboración está orientada a fortalecer la gestión de los recursos hídricos que comparten, con el fin de desarrollar soluciones que sean previsibles y sostenibles, especialmente frente a los efectos adversos y prolongados de la sequía extrema que azota la zona.
El Gobierno de México ha manifestado su disposición permanente para continuar trabajando de la mano con Estados Unidos. El objetivo es asegurar que el Tratado de Aguas de 1944 se cumpla en beneficio mutuo, pero siempre manteniendo un respeto pleno a la soberanía hídrica nacional, al derecho humano al agua y a los intereses legítimos de las comunidades mexicanas que dependen de este recurso.
Por su parte, el embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, se pronunció sobre el tema a través de sus redes sociales. El diplomático reconoció que, a pesar de los desafíos ambientales y técnicos presentados por la sequía, el país ha logrado cumplir con su compromiso de entrega de agua. Lazzeri destacó que este avance es una muestra de lo que ambas naciones pueden lograr mediante el trabajo conjunto.
Finalmente, el embajador subrayó la importancia de seguir construyendo sobre estos resultados positivos para fortalecer la cooperación bilateral en materia hídrica. La postura oficial de México se mantiene en la búsqueda de un equilibrio donde el cumplimiento de los acuerdos internacionales no comprometa la seguridad hídrica ni la estabilidad social de las poblaciones fronterizas.




