El Gobierno de El Salvador ha puesto en marcha una operación de emergencia en territorio haitiano, desplegando un contingente de 450 soldados con el objetivo primordial de localizar y rescatar a cuatro militares salvadoreños. Los efectivos se encuentran desaparecidos tras haber sido víctimas de una emboscada perpetrada por bandas criminales en la zona. Según informaciones proporcionadas por el medio Le Nouvelliste y el portal Haití Libre, el despliegue militar ya se encuentra operativo en Puerto Príncipe, y la misión podría escalar hacia ofensivas directas contra los grupos armados responsables de los ataques.
El proceso de movilización de las tropas se ha realizado de manera escalonada. El primer grupo, compuesto por aproximadamente 100 integrantes de las fuerzas especiales, aterrizó en el aeropuerto Toussaint Louverture el pasado jueves 22 de octubre. Posteriormente, un día después, arribaron otros 100 militares a bordo de una aeronave Lockheed Martin C-130J Súper Hércules, la cual fue facilitada por el Estado de Estados Unidos para agilizar el traslado del personal.
De acuerdo con los registros de seguimiento citados por Haití Libre, la aeronave estadounidense fue identificada como el vuelo C30J. Los datos operativos indican que el avión despegó del Aeropuerto Internacional de El Salvador a las 9:40 horas y completó su trayecto aterrizando en Puerto Príncipe a las 14:07 horas del viernes.
La fuerza desplegada corresponde al Grupo de Operaciones Especiales salvadoreño, una unidad de comandos altamente especializada en tácticas de contrainsurgencia y guerra asimétrica. Según el reporte de Haití Libre, los miembros de esta unidad han sido entrenados específicamente para operar en entornos hostiles, tanto urbanos como semiurbanos. Entre sus capacidades destacan la rapidez de desplazamiento, el uso de reconocimiento tecnológico avanzado y la aplicación intensiva de fuego de cobertura para asegurar las zonas de operación.
Además del traslado de personal, la operación incluyó el despliegue logístico a través del vuelo HVY601, operado por una empresa especializada en transporte de carga. Esta aeronave fue la encargada de trasladar la infraestructura pesada necesaria para el sostenimiento de las tropas en el terreno. La carga incluyó municiones, vehículos ligeros, drones tácticos, equipos de comunicación cifrada y suministros médicos esenciales. Aunque no se ha publicado una lista oficial detallada sobre el contenido exacto de la carga ni se ha confirmado el armamento específico, el medio haitiano señaló que, en misiones previas, estas fuerzas han utilizado drones ligeros para la identificación de zonas controladas por bandas y la detección anticipada de posibles emboscadas.
En el plano político, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, utilizó su cuenta en la red social X el viernes 23 de octubre para abordar los cuestionamientos surgidos sobre la viabilidad de la misión. Bukele respondió a quienes sugieren que las fuerzas salvadoreñas podrían enfrentar una derrota frente a las pandillas haitianas, argumentando que existen análisis que consideran a los grupos armados de Haití como entidades más sanguinarias y mejor armadas que las combatidas previamente en su país.
El mandatario enumeró los argumentos de sus críticos, mencionando que algunos consideran que las misiones internacionales en Haití han fracasado, que El Salvador ha caído en una trampa, que el gobierno no conoce la naturaleza del adversario y que esta operación podría representar la ruina del país o su propio "Waterloo". Ante estas advertencias, Bukele sostuvo que la percepción cambiará una vez que se alcance el éxito de la operación: “Pero cuando Dios nos conceda la victoria, esa misma gente cambiará de opinión. Dirán que siempre fue fácil, que cualquiera podía hacerlo, que las pandillas en Haití no eran tan peligrosas como creíamos”, afirmó el presidente, subrayando que no prestará atención a dichas críticas.
Finalmente, el presidente Bukele vinculó el éxito de la misión a sus convicciones religiosas, asegurando que todos los soldados alistados son creyentes y que la misión ha sido encomendada a Dios. El mandatario calificó a las pandillas haitianas como "satánicas" y citó el libro de Deuteronomio 28:7 para respaldar su postura, escribiendo: “El Señor frustrará a tus enemigos que se levanten contra ti; saldrán contra ti por un camino, y huirán de ti por siete caminos”.





