Colombia pone a prueba su capacidad de respuesta ante desastres naturales. El país lleva a cabo un Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias, exactamente dos meses después del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el territorio el pasado 10 de agosto.
Aquel sismo, cuyo epicentro se ubicó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, fue el más fuerte registrado en este siglo en el país. El balance oficial dejó 335 fallecidos, 4.516 heridos y 103 personas desaparecidas.
Para evaluar la preparación actual, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que en esta jornada participan 1.046 municipios distribuidos en los 32 departamentos, lo que representa el 95 % del territorio nacional. Se suman a este ejercicio 48.000 entidades públicas y privadas, además de más de 5.000 comunidades.
La jornada incorpora una nueva metodología dividida en dos momentos complementarios. El primero, iniciado a las 10:00 hora local, puso a prueba las medidas de autoprotección y los planes de respuesta de ciudadanos y organizaciones. El segundo ejercicio, programado para las 14:00, se dirige específicamente a las autoridades territoriales de gestión del riesgo para evaluar sus estrategias de respuesta.
La UNGRD explicó que el propósito del simulacro va más allá de practicar evacuaciones; el objetivo es evaluar la comunicación, la coordinación entre instituciones, el acceso a la información y la toma de decisiones durante una emergencia real.
En Bogotá, la actividad fue notable en el centro financiero y la Plaza de Bolívar. Allí, el sonido de las alarmas activó la evacuación de edificios, dirigiendo a trabajadores y ciudadanos hacia los puntos de encuentro señalizados, siguiendo estrictamente los protocolos establecidos para medir la capacidad de respuesta.
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