¿Hasta dónde llega el uso de la fuerza en los operativos migratorios? Un hombre mexicano, identificado como Miguel Parra-Hernández, resultó herido tras ser atropellado por un vehículo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, durante una acción de control migratorio cerca de Houston, Texas.
Según la versión oficial, Parra-Hernández y otro hombre, Jose Mendoza-Cervantes, huyeron a pie de una camioneta blanca mientras agentes federales intentaban detener el vehículo. Imágenes de vigilancia muestran cómo un vehículo negro, presuntamente operado por ICE, acelera antes de impactar a Parra-Hernández.
El afectado sufrió lesiones en la parte inferior del cuerpo, incluyendo una posible pierna rota. Aunque su condición es estable y no pone en peligro su vida, permanece bajo custodia federal en un hospital. Por su parte, Mendoza-Cervantes, el objetivo principal del operativo, sigue sin ser localizado. ICE lo describe como una amenaza para la seguridad pública, con antecedentes por posesión ilegal de armas y conducir bajo los efectos del alcohol.
Este incidente ocurre bajo un clima de mayor escrutinio hacia las detenciones de vehículos de ICE, tras reportarse muertes por disparos de agentes en Houston y Maine, así como un tiroteo reciente en el Bronx. Debido a esto, nuevas directrices internas exigen que los agentes tengan capacitación específica y que los vehículos utilizados cuenten con luces y sirenas.
Actualmente, la Oficina del Sheriff del Condado de Harris, junto al fiscal de distrito, lidera la investigación para esclarecer las circunstancias del hecho. El caso vuelve a poner el foco sobre las discrepancias que a veces existen entre los reportes oficiales del Departamento de Seguridad Nacional y las evidencias en video.
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