El mercado tecnológico en Chile ha recibido la llegada del nuevo Galaxy S26 FE, un dispositivo que se posiciona como una alternativa equilibrada dentro del ecosistema de Samsung. El equipo aterrizó en el país hace un par de semanas, presentando un ajuste en su estrategia de precios y una integración profunda de herramientas de inteligencia artificial que, hasta hace poco, estaban restringidas exclusivamente a los modelos de gama más alta de la compañía.
En cuanto a su costo en el mercado local, el Galaxy S26 FE se comercializa en su versión de 128 GB por un precio de CLP $649.990. Esta cifra sitúa al dispositivo en un punto medio estratégico: es ligeramente más costoso que su predecesor, el Galaxy S25 FE, pero se mantiene por debajo del precio del Galaxy S26 estándar, buscando atraer a usuarios que deseen funciones premium sin alcanzar el costo del tope de gama.
El principal valor añadido de este lanzamiento es la incorporación de un robusto paquete de funciones de inteligencia artificial. Samsung ha decidido democratizar herramientas que debutaron originalmente en la serie Galaxy S26 y en los dispositivos plegables Z Fold8 y Z Flip8. Entre estas innovaciones destaca Document Scan, una utilidad diseñada para optimizar el escaneo de documentos mediante la reducción de pliegues, arrugas y huellas dactilares en la imagen final.
Asimismo, el equipo integra Photo Assist, que permite a los usuarios realizar ediciones fotográficas complejas a través de instrucciones de texto. Esta función es especialmente útil para eliminar objetos no deseados de una composición o corregir errores comunes, como dedos que obstruyen parcialmente la toma. En el ámbito del video, el Galaxy S26 FE introduce My FanCam, una capacidad de IA que detecta personas en el encuadre y mantiene al sujeto seleccionado centrado de manera automática. Complementando estas herramientas, se encuentra el Audio Eraser, que permite reducir el ruido de fondo en tiempo real en cualquier video compatible, independientemente de si fue grabado con el dispositivo o importado desde otra fuente.
En términos de diseño y construcción, el dispositivo adopta un acabado brillante, disponible en los colores Blueberry y Graphite. Este material, aunque estéticamente atractivo, presenta una mayor propensión a marcar huellas dactilares. El equipo mantiene su certificación IP68, asegurando resistencia al agua y al polvo. En cuanto a sus dimensiones físicas, se observa un ligero incremento en el peso, pasando de los 189 gramos del S25 FE a los 193 gramos en este nuevo modelo.
El apartado fotográfico no presenta cambios en el hardware. El Galaxy S26 FE conserva el sensor principal de 50 MP, el ultra gran angular de 12 MP y el teleobjetivo de 8 MP con zoom óptico de 3x. No obstante, Samsung ha implementado mejoras a nivel de software que se traducen en una mayor nitidez en el rango de 2x. Además, se incorpora la función de Bloqueo de Horizonte, la cual garantiza que el video permanezca nivelado incluso si el usuario gira el teléfono durante la grabación.
Bajo el capó, el salto tecnológico se evidencia en el procesador. El dispositivo abandona el Exynos 2400 para integrar el Exynos 2500, el mismo chip que impulsa al Galaxy Z Flip7. Las pruebas de rendimiento preliminares sugieren una estabilidad térmica notable, ya que en sesiones de uso intensivo de 90 minutos no se observaron problemas de temperatura.
La experiencia visual recae en una pantalla Dynamic AMOLED 2X de 6,7 pulgadas con una tasa de refresco de 120 Hz. En el apartado energético, se mantiene la batería de 4.900 mAh, compatible con carga rápida por cable de 45 W y carga inalámbrica de 15 W.
A nivel global, el dispositivo también cuenta con una versión de 256 GB con un precio de 799,99 dólares. Ambas configuraciones de almacenamiento vienen acompañadas de 8 GB de memoria RAM. En el mercado de Estados Unidos, el equipo estuvo disponible desde el 3 de septiembre a través de operadores seleccionados y el 4 de septiembre en el resto del sector retail.
Finalmente, el análisis del Galaxy S26 FE revela un dispositivo competitivo que podría restar atractivo al modelo base del Galaxy S26, gracias a que ofrece una pantalla y una batería de mayores dimensiones, sumadas a las capacidades de IA. Sin embargo, el modelo base mantiene ventajas competitivas en términos de procesador, cantidad de RAM y niveles de brillo máximo.





