Un incidente ocurrido en Houston ha puesto bajo un intenso escrutinio las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), luego de que un agente federal atropellara a un trabajador de la construcción mientras perseguía a un individuo que, según evidencias presentadas por familiares, falleció hace años. El hecho ha generado una serie de contradicciones en la versión oficial de las autoridades migratorias y ha provocado que la fiscalía local evalúe la presentación de cargos penales.
La víctima, identificada como Miguel Parra Hernández, un ciudadano mexicano de 48 años, se encuentra actualmente hospitalizado. De acuerdo con la organización de defensa de los inmigrantes FIEL, con sede en Houston, Parra Hernández sufrió múltiples fracturas en la pierna y requiere una cirugía reconstructiva de tobillo debido a la gravedad del impacto.
El origen de la controversia radica en la justificación de la persecución. Tras el accidente, ocurrido el sábado pasado, ICE declaró que sus agentes habían avistado a un sospechoso buscado, identificado como José Mendoza-Cervantes, quien presuntamente habría subido a un vehículo junto con Parra Hernández. Sin embargo, esta versión ha sido desmentida por diversas fuentes. El viernes, Rafael Lemaitre, portavoz de la Fiscalía del Condado de Harris, informó a la agencia Associated Press que Mendoza-Cervantes no se encontraba en el vehículo involucrado.
La situación se torna aún más irregular al revelarse la identidad del hombre que ICE afirmaba perseguir. Según la organización FIEL, la fotografía difundida por la agencia federal no corresponde a Mendoza-Cervantes, sino a José Héctor Jiménez. La familia de Jiménez ha proporcionado un certificado de defunción emitido por el gobierno mexicano, documento que ya ha sido entregado a la fiscalía, acreditando que el hombre falleció hace años mientras era perseguido por autoridades federales de inmigración en un intento de reingresar a Estados Unidos.
Ante estas revelaciones, César Espinosa, director ejecutivo de FIEL, ha sido tajante al afirmar que "ICE está mintiendo". Espinosa señaló que, o bien alguien no está diciendo la verdad, o los agentes involucrados habrían desarrollado la capacidad de ver personas fallecidas.
Por su parte, el fiscal del condado de Harris, Sean Teare, se encuentra analizando la posibilidad de presentar cargos penales contra el agente de ICE que conducía el vehículo. Teare ha subrayado que existen imágenes de vigilancia que contradicen la versión de la agencia, la cual sostenía que Parra Hernández se había interpuesto en la trayectoria del vehículo. En el video de seguridad se observa una camioneta SUV negra circulando a gran velocidad sobre una mediana, dirigiéndose hacia un hombre que huía corriendo. Aunque la visión del momento exacto del impacto es obstruida por otro vehículo, las imágenes muestran la SUV a escasos centímetros del hombre que escapaba y, posteriormente, al individuo tendido en el suelo.
La representante estadounidense Sylvia García, demócrata por Houston, expresó su indignación ante los hechos. García cuestionó la veracidad de las declaraciones de ICE y señaló que este incidente plantea dudas profundas sobre la ejecución de estas operaciones y la verificación de los objetivos antes de poner en riesgo vidas humanas.
En el ámbito legal y humano, la abogada de Parra Hernández, Kim Bruno, informó que su cliente atraviesa un cuadro de depresión mientras permanece bajo custodia federal, sentimiento que se ha intensificado al comprender que él no era el objetivo de la operación. Roberto Parra, hermano de la víctima, apeló a la humanidad en el trato hacia su hermano, destacando que Miguel es el sustento de su familia y que su única falta fue ingresar al país por necesidad económica.
El caso también afecta a Luis Enrique Delfín, quien fue detenido en el vehículo de ICE que atropelló a Parra Hernández. Su hermana, Nidia Delfín, ha solicitado la liberación de su hermano para que pueda testificar sobre lo sucedido, manifestando que Luis Enrique se encuentra sumamente asustado y afectado psicológicamente.
Actualmente, la organización FIEL trabaja para lograr la liberación de Miguel Parra Hernández antes de que sea trasladado desde el centro hospitalario a un centro de detención federal. Hasta el momento, ni el ICE ni la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. han respondido a las solicitudes de comentarios sobre el caso.





