El mercado energético global ha experimentado una fuerte volatilidad durante la última semana, culminando en un incremento significativo del precio del petróleo. El petróleo intermedio de Texas, conocido como WTI y que funciona como la referencia principal en Estados Unidos, cerró la sesión de este viernes con un alza del 3,51 %, situándose en los 101,41 dólares por barril. Esta cifra representa el nivel más alto alcanzado por el crudo en el último mes, reflejando la inquietud de los inversores ante la creciente inestabilidad geopolítica.
Al finalizar la jornada bursátil, los contratos de futuros del WTI con fecha de entrega en noviembre mostraron un aumento de 3,44 dólares en comparación con el cierre de la sesión anterior. Sin embargo, el dato más relevante es el balance semanal, donde el precio del crudo acumuló un incremento superior al 10 %, impulsado principalmente por una serie de eventos críticos en regiones clave para la producción y el transporte de energía.
El principal motor de este repunte ha sido la intensificación de las tensiones en Oriente Medio. Específicamente, se ha reportado un aumento en los ataques lanzados por Irán contra buques comerciales que transitan por el estrecho de Ormuz. Esta zona es considerada un punto neurálgico y estratégico para el comercio energético mundial, por lo que cualquier incidente en sus aguas genera una preocupación inmediata sobre la seguridad del tránsito marítimo y la estabilidad del suministro global.
En relación con estos incidentes, la Organización Marítima Internacional (OMI) informó que durante la presente semana se registraron nueve ataques en las aguas de Oriente Medio, concentrándose la mayoría en el estrecho de Ormuz. No obstante, otras agencias han elevado el recuento a 11 ataques. De confirmarse esta cifra, se trataría del nivel más alto de agresiones registrado desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irán, lo que subraya la gravedad de la situación actual en la región.
A pesar de este clima de hostilidad, el gobierno de Washington ha intentado transmitir un mensaje de continuidad operativa. El jueves pasado, las autoridades estadounidenses aseguraron que más de 40 buques comerciales lograron atravesar el estrecho de Ormuz durante un periodo de 24 horas, buscando mitigar el temor a un bloqueo total o a una interrupción masiva del flujo de crudo.
Paralelamente a los incidentes en el estrecho, la inestabilidad se ha extendido hacia Arabia Saudí. Los rebeldes hutíes de Yemen, quienes mantienen una alianza con Irán, han intensificado sus ofensivas contra el territorio saudí, dirigiendo sus ataques específicamente hacia instalaciones energéticas. Tom Essaye, analista de Sevens Report, ha señalado que estas agresiones contra la infraestructura energética de Arabia Saudí son factores determinantes que explican el encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales.
A este escenario de tensión en Oriente Medio se sumó un nuevo foco de conflicto en Eurasia. Este viernes se reportó el daño causado a una instalación de la empresa gasística rusa Gazprom. Según informaron medios de comunicación rusos, la infraestructura fue blanco de un ataque ejecutado con drones ucranianos en la región siberiana de Janti-Mansisk.
Este ataque en Siberia ha introducido una nueva capa de incertidumbre en el mercado energético, afectando especialmente las perspectivas sobre una posible tregua energética entre Kiev y Moscú. Dicha tregua había sido anunciada previamente por el presidente estadounidense, Donald Trump, pero el reciente incidente con los drones ucranianos pone en duda la viabilidad de dicho acuerdo en el corto plazo.
En resumen, la combinación de ataques navales en el estrecho de Ormuz, la ofensiva de los hutíes contra Arabia Saudí y el sabotaje a la infraestructura de Gazprom en Siberia ha creado una tormenta perfecta que ha impulsado el WTI por encima de la barrera de los 100 dólares, dejando al mercado global en alerta ante la posibilidad de nuevas escaladas.





