La provincia de Manabí, en Ecuador, se convirtió en el epicentro de la vanguardia culinaria juvenil durante los días 10 y 11 de octubre de 2026, al albergar la primera edición del Premio Joven Chef de las Américas. Este certamen, organizado por el Instituto Internacional de Gastronomía, Cultura, Arte y Turismo (IGCAT) y acogido en territorio ecuatoriano por la Fundación FUEGOS, tuvo como escenario la Escuela Culinaria Iche, ubicada en San Vicente.
El evento reunió a talentos emergentes de siete naciones distintas, quienes compitieron presentando creaciones gastronómicas profundamente arraigadas en sus tradiciones y la identidad de sus respectivos territorios. Los países representados en esta competencia fueron Ecuador, Perú, Honduras, Costa Rica, Estados Unidos, Bahamas y Martinica.
Tras una rigurosa evaluación, el ganador del primer lugar fue el joven peruano Giacomo Centurión Mego, de 20 años. Centurión Mego logró cautivar al jurado con su propuesta titulada "Los Castigos", la cual consistió en una reinterpretación creativa de un postre tradicional de Perú. El podio se completó con el hondureño Diego Chevez Núñez, quien obtuvo el segundo puesto con su plato "Arroz del Sol", y la costarricense Nicolle Jiménez, quien alcanzó la tercera posición con su creación denominada "Recuerdos del Caribe". Los resultados oficiales de la competencia fueron anunciados el 12 de octubre.
La estructura del certamen se dividió en dos jornadas intensivas de trabajo culinario. Durante el primer día, los participantes se enfocaron en la elaboración de platos tradicionales que fueran representativos de sus territorios, priorizando la esencia y el sabor original de sus culturas. En la segunda jornada, el desafío aumentó, ya que los cocineros debieron presentar versiones contemporáneas de esas mismas preparaciones. Para lograrlo, implementaron diversas técnicas culinarias y procesos de investigación, asegurando que la innovación tecnológica no rompiera la conexión fundamental con sus raíces culturales.
La calidad y sostenibilidad de las propuestas fueron analizadas por un jurado internacional de alto nivel, compuesto por especialistas en diversas áreas. El panel estuvo integrado por Pia Sörensen, vinculada al programa Science & Cooking de la Universidad de Harvard; el investigador mexicano Lalo Plascencia; la periodista Esperanza Peláez; la referente uruguaya en agroecología Laura Rosano; Nneka Nurse, experta en gastronomía caribeña; y el chef ecuatoriano Edgar León. Estos evaluadores calificaron los platos basándose en criterios de gastronomía, sostenibilidad, investigación y comunicación culinaria.
Por parte de Ecuador, la representación estuvo a cargo de Dayanary Vergara Salcedo, quien presentó el plato "Raíces de transmutación". Esta creación estuvo inspirada en el legado de las mujeres y madres manabitas, así como en los saberes culinarios que se transmiten generacionalmente en la región. Para la elaboración de su propuesta, Vergara Salcedo integró ingredientes emblemáticos de la zona, tales como el plátano, el maní y el tomatillo.
Este premio se desarrolló en un marco institucional significativo, ya que coincide con el reconocimiento de Manabí como Región Mundial de la Gastronomía de las Américas 2026, distinción otorgada por el IGCAT. Esta iniciativa tiene como objetivo principal resaltar la biodiversidad, el patrimonio alimentario y las tradiciones culinarias que caracterizan a la provincia ecuatoriana.
Como parte del legado del evento, los siete finalistas han sido incorporados a la red de embajadores regionales de IGCAT. Desde esta plataforma, los jóvenes cocineros tendrán la responsabilidad de promover el patrimonio gastronómico y fomentar la implementación de prácticas sostenibles en sus territorios de origen.
Finalmente, el éxito de este encuentro fue posible gracias al respaldo de entidades internacionales y locales, contando con el apoyo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), así como de Futuros Urbanos MANPANOR-HIVOS.





