Durante la ejecución de las obras de modernización y construcción del intercambio vial en la glorieta de Mayorca, se produjo un hallazgo que ha captado la atención de historiadores y ciudadanos: el descubrimiento de un tramo de aproximadamente 20 metros de rieles metálicos con traviesas de concreto. Debido a la ubicación geográfica del hallazgo, se presume que estos elementos forman parte de los vestigios del antiguo Ferrocarril de Antioquia.
El monitoreo arqueológico realizado en la zona fue el encargado de identificar la carrilera en medio de las excavaciones. Según algunos expertos, este segmento podría haber sido un "bracito" del Ferrocarril de Amagá, aunque hasta el momento no se ha podido determinar con precisión su antigüedad exacta. El descubrimiento generó un impacto inmediato en el entorno, provocando caos vehicular debido a la curiosidad de los vecinos y conductores que reducían la velocidad para observar los restos ferroviarios. Incluso los obreros a cargo de la obra, en su mayoría jóvenes, manifestaron desconocimiento sobre la naturaleza de los rieles encontrados.
Laura Quintero, supervisora del contrato de la obra por parte de la empresa DESur, explicó que el constructor dio la alerta en el momento en que los rieles comenzaron a emerger durante las excavaciones para el tramo vial de la glorieta. Para Quintero, resulta inusual que solo se hayan identificado 20 metros de vía sin que aparezca más trazado a lo largo del alineamiento. La supervisora sugiere que es posible que otros tramos hayan sido retirados en intervenciones previas realizadas en la avenida Las Vegas. Asimismo, señaló que el uso de concreto dificulta la identificación de estos elementos, ya que el asfalto tiende a adherirse a él, lo que puede provocar que el material sea retirado junto con el pavimento.
En cuanto a la clasificación del hallazgo, Quintero afirmó que, por el momento, los rieles no han sido identificados como patrimonio arqueológico, dado que no cuentan con 100 años de antigüedad. No obstante, se está evaluando si podrían ser considerados patrimonio cultural. Un detalle técnico fundamental es que las traviesas son postensadas, una técnica de ingeniería que consiste en tensar cables de acero de alta resistencia después del vaciado del hormigón para aumentar la capacidad de carga de las piezas. Dado que este método se estandarizó alrededor de 1960, mucho después de la inauguración de varias estaciones del ferrocarril, se cree que los rieles no son tan antiguos.
Actualmente, se está preparando un reporte para el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), entidad competente que definirá el destino de los rieles. Si el instituto propone su recuperación, se decidirá el lugar donde serán dispuestos; mientras tanto, la obra continúa y el elemento será retirado a la espera de una respuesta oficial.
Por otro lado, Carlos López, un estudioso de la historia ferroviaria, y Pablo Higuita, reconocido maquinista de la locomotora 8 de Cisneros, sostienen una versión diferente. Según ellos, estos rieles y traviesas modernos fueron el resultado de obras realizadas mediante un convenio con el Metro de Medellín. Higuita explica que, al iniciar la construcción del sistema Metro, el consorcio Metromed se comprometió a rehabilitar o reubicar las vías férreas afectadas, ya que gran parte de la ruta original pasaba por donde hoy se encuentra el Metro, especialmente en las zonas norte y sur.
Bajo esta perspectiva, el tramo encontrado en Mayorca sería similar al que se encuentra paralelo al río, fabricado con traviesas de concreto, lo que situaría su antigüedad en cerca de 40 años. López añade que, aunque el ferrocarril pasó por ese sector, es probable que por esa carrilera específica no circularan vehículos férreos, pues para cuando se construyó ya no había trenes operando en ese corredor. Según López, la vía original iba desde el centro comercial Mayorca hasta la calle 77 por la avenida Las Vegas, y existía la estación José Félix de Restrepo en Sabaneta, la cual se habría perdido con la ampliación de la avenida y la construcción de la segunda etapa del centro comercial.
Para contextualizar, el Ferrocarril de Amagá nació el 12 de agosto de 1907 y para 1911 ya contaba con estaciones en El Poblado, Aguacatala, Envigado, Sabaneta, Itagüí, Ancón, La Tablaza y Caldas. El tren llegó a Amagá en 1914 y a Angelópolis en 1917. En la década de 1920, el sistema pasó a manos del Ferrocarril de Antioquia y en 1933 llegó a La Pintada, conectando a Antioquia con el Cauca y el Pacífico.
Este ramal decayó gradualmente tras una creciente del río Cauca en 1972 que destruyó un tramo en La Pintada y no fue recuperado por el gobierno de Misael Pastrana. La operación cesó definitivamente en 1986 y en el año 2000 finalizó el servicio del Expreso del Sol, marcando el fin de la era ferroviaria en la región.
Hoy, el ferrocarril vuelve a ser tema de conversación. El gobernador Andrés Julián Rendón ha expresado su deseo de revivirlo, inicialmente entre Bello y Puerto Berrío. En este sentido, se ha informado que dos entidades estadounidenses, la DFC y el Exim Bank, han mostrado interés en el proyecto. La Asamblea ya aprobó vigencias futuras excepcionales por 1,69 billones de pesos para este proyecto con un horizonte de ejecución entre 2028 y 2056.






