La mañana de este jueves 16 estuvo marcada por el arduo trabajo de recuperación en la ocupación denominada Comunidad Esperança, ubicada en Campo Grande. Tras el paso de intensas lluvias que azotaron la región, los residentes de esta zona se vieron obligados a enfrentar las consecuencias de una fuerte enxurrada que afectó severamente la parte baja del asentamiento, dejando a varias familias en una situación crítica y obligándolas a iniciar un proceso de limpieza y descarte de pertenencias.
El impacto de las precipitaciones se manifestó con especial violencia en las áreas geográficamente más bajas de la comunidad. Según los testimonios recogidos en el lugar, el agua ingresó con fuerza en las viviendas, arrasando con diversos bienes materiales. Gabriel Rodrigues Salazar, un joven mecánico de 20 años y residente de la zona, describió la magnitud del incidente, señalando que la corriente de agua alcanzó niveles preocupantes en el hogar de sus familiares.
En el relato de Salazar, se detalla que en la vivienda donde residen su madre y sus hermanas, el nivel del agua llegó a la altura de las rodillas. Esta inundación provocó daños considerables en elementos esenciales del hogar; ropa, colchones y electrodomésticos, incluyendo la geladera, resultaron mojados y, en muchos casos, inutilizables. La gravedad de la situación obligó a su familia a improvisar soluciones para pasar la noche, teniendo que dormir todos juntos en el único colchón que logró permanecer seco.
A pesar de la magnitud del evento climático, el impacto no fue uniforme en toda la ocupación. Se estima que la Comunidad Esperança cuenta actualmente con aproximadamente 300 moradias. De este total, Gabriel Salazar indicó que solo algunas fueron severamente afectadas, específicamente aquellas situadas en la parte más baja. Según sus cálculos, alrededor de tres barracos sufrieron la invasión del agua de manera violenta. El propio Gabriel, quien reside con su pareja en una casa construida con materiales reforzados en un punto diferente y más elevado de la comunidad, no vio afectada su propiedad, aunque el impacto emocional y material en su familia inmediata es evidente.
Además de los daños internos en las viviendas, la infraestructura de la comunidad sufrió deterioros significativos. El flujo del agua no solo inundó los hogares, sino que erosionó el terreno, provocando la aparición de diversos agujeros en los corredores que conectan las viviendas y debajo de las áreas donde algunas estructuras fueron asentadas. Salazar alertó sobre la peligrosidad de estos huecos, mencionando que es posible observar las cavidades debajo de las tablas que sostienen el suelo.
Ante la urgencia de la situación y la vulnerabilidad del terreno, los propios residentes organizaron un mutirão, una jornada de trabajo comunitario, durante la mañana del jueves. El objetivo principal de esta acción colectiva ha sido separar los objetos que aún pueden ser rescatados de aquellos que deben ser descartados definitivamente debido al daño causado por el agua y el lodo. Simultáneamente, los vecinos se han estado ayudando mutuamente para tapar los agujeros en los pasillos y reparar los daños estructurales menores para evitar accidentes.
En cuanto a los suministros básicos, Salazar informó que las familias afectadas lograron salvar los alimentos, aunque persiste la preocupación sobre la estabilidad estructural de algunos de los barracos que fueron golpeados por la corriente.
Por su parte, la Prefectura ha emitido una nota oficial respondiendo a la situación. El organismo municipal afirmó que sus equipos se encuentran desplegados en las calles para realizar el levantamiento de daños y brindar atención a la población afectada. En su comunicado, la administración subrayó que la prioridad inmediata es la desobstrucción de las vías públicas y el soporte a quienes han sufrido pérdidas. Entre las medidas de asistencia mencionadas, se encuentra la entrega de lonas para inmuebles que hayan quedado destechados, así como la provisión de colchones y alimentos para quienes lo necesiten.
Finalmente, las autoridades han brindado orientaciones claras para las personas afectadas por las lluvias. Se insta a la población a contactar a la Defensa Civil a través del número 199 o a solicitar servicios específicos, como la remoción de árboles, llamando al 156. En casos críticos, donde se produzca la caída total o parcial de un árbol sobre el cableado eléctrico, generando riesgos de electrocución en inmuebles o plantas, el contacto debe realizarse inmediatamente con el cuerpo de bomberos a través del número 193.





