La provincia de Loja enfrenta una problemática dual relacionada con la presencia de caninos que pone en riesgo tanto el equilibrio ecológico de sus áreas protegidas como la salubridad y seguridad de sus zonas urbanas. La proliferación de perros ferales en las zonas de amortiguamiento de los parques nacionales Podocarpus y Yacuri, sumada al incremento de animales sin hogar en la ciudad de Loja, ha encendido las alarmas entre especialistas y ciudadanos.
En primer lugar, la situación en los ecosistemas naturales es especialmente preocupante. Los perros ferales, definidos como animales domésticos que han pasado a vivir y reproducirse en estado salvaje sin ningún tipo de cuidado o control humano, se han convertido en una amenaza directa para la biodiversidad local. Según advirtió el ingeniero ambiental y docente universitario Rodrigo Calva en declaraciones para Diario Crónica, estos animales actúan como depredadores de diversas especies nativas. Entre las víctimas de estos ataques se encuentran zorros, aves y dantas de montaña, especies que forman parte fundamental del patrimonio natural de la región.
Más allá de la depredación directa, el ingeniero Calva señaló que estos canes compiten agresivamente por alimento y territorio con los depredadores naturales de la zona, tales como pumas, jagures y osos andinos. Esta competencia interespecífica puede forzar el desplazamiento de la fauna silvestre hacia otras áreas, alterando la dinámica natural de los hábitats protegidos y desestabilizando el ecosistema.
El comportamiento de estos animales difiere significativamente del de un perro doméstico. De acuerdo con el experto, los ejemplares ferales evitan el contacto con los seres humanos y han desarrollado conductas estrictas de supervivencia adaptadas a ambientes naturales. Gracias a un olfato y visión agudos, son capaces de buscar alimento eficientemente tanto durante el día como en la noche. Además, su organización en jaurías con dinámicas sociales definidas potencia su capacidad de caza y la defensa de sus territorios, lo que los convierte en competidores formidables y peligrosos para la fauna silvestre.
A este riesgo ecológico se suma una preocupación de salud pública. Existe la posibilidad real de que estos animales transmitan enfermedades infecciosas, destacando la rabia como una de las amenazas más graves, la cual puede afectar no solo a las personas que transitan por estas zonas, sino también a los animales silvestres, propagando el virus dentro de la fauna nativa.
Por su parte, el Ministerio del Ambiente ha confirmado la presencia de estos perros ferales en la provincia de Loja, concentrándose principalmente en las zonas de amortiguamiento de los parques nacionales Podocarpus y Yacuri. Si bien la entidad informó que en los últimos tiempos no se han registrado nuevos incidentes de ataques contra especies silvestres, el monitoreo constante se mantiene activo. El objetivo de estas acciones es prevenir futuros ataques y mitigar los riesgos que representan para la biodiversidad de estas áreas protegidas.
Paralelamente, la ciudad de Loja lidia con una crisis de animales sin hogar en el casco urbano. A pesar de que en enero de 2021 el Cabildo local aprobó la Ordenanza para el Manejo y Protección de la Fauna Urbana, la población de perros abandonados continúa creciendo, generando inquietud en diversos sectores. Áreas como Cuxibamba, Zamora Huayco y las inmediaciones del mercado Mayorista son puntos críticos donde se concentra la mayor cantidad de canes en condición de abandono.
En estos sectores urbanos, la facilidad para encontrar restos de comida favorece la agrupación de perros en jaurías. Esta situación no solo agrava los problemas de salubridad y la acumulación de basura, sino que también compromete la seguridad peatonal. La circulación de estos grupos de perros representa un riesgo latente de agresiones, siendo los niños y los adultos mayores los grupos más vulnerables ante posibles ataques.
Es importante diferenciar que, aunque los perros ferales y los perros callejeros no pertenecen estrictamente a la misma categoría, existe un vínculo peligroso: ante la falta de alimento en la ciudad, los canes urbanos pueden integrarse a los grupos salvajes, retroalimentando el problema.
Ante este escenario, los habitantes de Loja han solicitado a las autoridades competentes que se refuercen los controles, se promueva la tenencia responsable de mascotas y se apliquen sanciones más severas contra las personas que abandonan a sus animales, buscando así una solución integral que proteja tanto a la ciudadanía como al entorno natural.





