La mañana de este jueves 16 de octubre se convirtió en una jornada de arduo trabajo y solidaridad para los residentes de la ocupación denominada Comunidad Esperança, ubicada en Campo Grande. Tras el paso de intensas precipitaciones que azotaron la región, los habitantes de esta zona se vieron obligados a enfrentar las consecuencias de una fuerte enxurrada que afectó severamente la parte baja del asentamiento.
Desde las primeras horas del día, los vecinos se organizaron en un esfuerzo colectivo, realizando un mutirão para limpiar las áreas afectadas. La tarea principal ha sido la clasificación de los bienes materiales: los residentes han pasado la mañana separando aquellos pertences que pudieron salvarse de aquellos que, debido a la contaminación y el daño causado por el agua, han tenido que ser descartados definitivamente.
El impacto de las lluvias fue desigual dentro de la comunidad. Según el testimonio de Gabriel Rodrigues Salazar, un joven mecánico de 20 años residente de la zona, la fuerza del agua se concentró en las viviendas situadas en las cotas más bajas del terreno. Gabriel informó que, de las aproximadamente 300 viviendas que componen la ocupación, cerca de tres barracos fueron invadidos por el agua de manera violenta, provocando daños significativos en la infraestructura y en los bienes personales de quienes allí residen.
La situación en el hogar de la familia de Gabriel fue particularmente crítica. El joven relató que en la vivienda donde residen su madre y sus hermanas, el nivel del agua alcanzó la altura de las rodillas. Esta inundación anegó ropa, colchones y electrodomésticos, incluyendo la nevera, dejando a la familia con la mayor parte de sus pertenencias inutilizadas. Debido a esta emergencia, su madre y hermanas se vieron obligadas a pasar la noche durmiendo en un único colchón que logró permanecer seco.
En contraste, Gabriel mencionó que él reside con su pareja en una vivienda construida con materiales reforzados en un punto diferente de la comunidad, razón por la cual su hogar no resultó afectado por el ingreso del agua.
Más allá de los daños materiales dentro de las viviendas, la tormenta dejó huellas preocupantes en la infraestructura común de la ocupación. Gabriel señaló la aparición de diversos agujeros en los corredores que conectan las viviendas, así como socavones debajo de las áreas donde algunas casas han sido asentadas. "Puedes ver los agujeros debajo de las tablas", explicó el residente, quien añadió que los vecinos ya se encuentran trabajando en la mañana para tapar estas cavidades y evitar que el terreno siga cediendo o represente un peligro para el tránsito peatonal.
A pesar de la pérdida de muebles y equipos electrónicos, el joven aseguró que las familias lograron rescatar los alimentos. No obstante, existe una preocupación latente sobre la estabilidad estructural de algunos de los barracos que recibieron el impacto directo de la corriente de agua, ya que podrían haber quedado comprometidos.
Ante la emergencia, la respuesta inmediata ha provenido de la propia comunidad. Los vecinos se han brindado apoyo mutuo para realizar las reparaciones urgentes y llevar a cabo la limpieza general de los pasillos y áreas comunes.
Por su parte, la Prefectura ha emitido un comunicado oficial respecto a la situación. En la nota, el gobierno local informó que sus equipos se encuentran desplegados en las calles para realizar el levantamiento de daños y brindar atención a la población afectada. La administración municipal subrayó que la prioridad inmediata es la desobstrucción de las vías públicas y el soporte a quienes han sufrido pérdidas. Como parte de esta asistencia, se está procediendo a la entrega de lonas para aquellos inmuebles que hayan quedado destechados, además de la distribución de colchones y alimentos para quienes lo necesiten.
Finalmente, las autoridades han reforzado las orientaciones para las personas afectadas. Se ha instado a la población a contactar a la Defensa Civil a través del número 199 para reportar emergencias. Para solicitar servicios específicos, como la remoción de árboles caídos, el canal habilitado es el número 156. En casos críticos, donde haya caída total o parcial de árboles sobre el cableado eléctrico y existan riesgos de electrocución en inmuebles o plantas, el contacto debe realizarse inmediatamente con el cuerpo de bomberos mediante el número 193.





