¿Se rompe una tradición de décadas en la Electrificadora del Huila? Desde su origen en 1947, esta empresa ha sido liderada exclusivamente por huilenses. De las primeras centrales en Fortalecillas e Íquira, la compañía evolucionó hasta conectarse al Sistema Eléctrico Nacional a través de la Hidroeléctrica de Betania.
Recientemente, la gestión de Nika Cuéllar logró rescatar la empresa de una situación de quiebra, donde incluso los generadores se negaban a vender energía por desconfianza en los pagos. Hoy, la realidad financiera es distinta: ElectroHuila presenta una sólida estructura de capital con un patrimonio neto aproximado de 336 mil 400 millones de pesos y un histórico repunte de utilidades netas.
Este crecimiento ha permitido ejecutar un ambicioso plan de inversión regional. Bajo la política de destinar el 70% de las utilidades a la modernización, se han mejorado redes y subestaciones, ampliado la cobertura rural y construido la Granja Solar El Bote, con una inversión superior a los 4 mil millones de pesos, además de instalar sistemas fotovoltaicos en viviendas rurales aisladas.
Sin embargo, este panorama financiero choca con una reciente decisión política. A través de la Junta Directiva, Abelardo designó como gerente a Claudia Marcela Peña Gasca. La nueva directiva es caqueteña, sobrina del político Arnulfo Gasca y no posee vínculos con el Huila.
Esta decisión ha generado fuertes críticas, señalando el silencio de congresistas, gobernadores y alcaldes frente a lo que se describe como un gesto desagradecido hacia los profesionales de la región. El cuestionamiento es claro: ¿está el Huila aceptando la llegada de personal foráneo en una empresa que siempre fue manejada por opitas?
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