Tensión máxima en Ucrania. El presidente Volodímir Zelensky ha acusado a Rusia de ignorar la tregua sobre infraestructuras energéticas anunciada por Donald Trump, tras una ofensiva nocturna contra Kiev, la región capitalina y Járkov.
Según el mandatario ucraniano, el ataque dejó a al menos 600.000 personas sin electricidad, afectando 26 instalaciones del sistema eléctrico y cuatro del sector petrolero y gasístico. Para lograrlo, Rusia habría empleado 39 misiles balísticos y más de 120 drones de ataque y municiones merodeadoras.
Zelensky calificó la acción como un ataque deliberado y una muestra de desprecio hacia Estados Unidos, ya que los objetivos estaban amparados por el entendimiento anunciado desde Washington. Ante esto, el presidente pidió sanciones más severas contra Moscú y nuevos envíos de interceptores para los sistemas de defensa Patriot, asegurando que la paz solo puede llegar mediante la fuerza.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia informó que realizó un ataque masivo con armas de precisión. Moscú sostiene que los objetivos, incluyendo las centrales termoeléctricas Dárnitskaya, Kíevskaya, Trípolskaya, Járkovskaya y Zmíevskaya, suministraban energía al complejo militar-industrial ucraniano y a sus Fuerzas Armadas.
Esta ofensiva ocurre luego de que Donald Trump anunciara una pausa en los ataques energéticos. Mientras Ucrania afirma haberse abstenido de golpear refinerías rusas siguiendo esa línea, Zelensky sostiene que Rusia ha mantenido sus operaciones contra la red eléctrica.
Con los daños actuales, las autoridades advierten que los apagones podrían extenderse, planteando un desafío crítico para la población ucraniana antes de la llegada del invierno.
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