El ciclismo guatemalteco se prepara para escribir un nuevo capítulo en su trayectoria deportiva. A partir del próximo 23 de octubre, las carreteras del país volverán a ser el escenario de la edición número 65 de la Vuelta a Guatemala, consolidándose como una de las competencias de mayor tradición y arraigo en la nación. Este evento no solo representa un desafío atlético, sino que se ha convertido en un relato en movimiento que une a diversas generaciones de aficionados y deportistas.
La historia de esta competencia se remonta al año 1957, cuando Guatemala celebró la primera edición de la Vuelta. En aquel estreno, el ciclista Jorge Surqué, originario de Mixco, se proclamó campeón, asegurando que la gloria permaneciera en casa y grabando su nombre como el primer monarca de un certamen que, con el transcurso de las décadas, ha sido reconocido como patrimonio cultural intangible de la Nación. Tras 64 ediciones previas, la carrera es vista hoy como una prueba de sacrificio y corazón, donde los ciclistas desafían la geografía y el asfalto en recorridos que son considerados entre los más exigentes de toda Latinoamérica.
Un aspecto fundamental en la evolución de la Vuelta ha sido la diversificación de sus puntos de partida. Aunque inicialmente se concentraba en la capital, en 1962, durante la sexta edición, la organización decidió innovar iniciando la competencia fuera de la Ciudad de Guatemala. El Caribe de Puerto Barrios, en el departamento de Izabal, fue el escenario inaugural de aquel año, donde el español Vicente Luque se impuso en la primera etapa. Este cambio sentó un precedente histórico que permitió trasladar la emoción del banderazo inicial a diversos rincones del país.
Desde aquel hito en 1962, el departamento de Izabal se ha consolidado como la región con mayor número de aperturas, sumando un total de seis ocasiones: en los años 1962, 1963, 1964, 1984, 1994 y 1998. No obstante, la lista de anfitriones es amplia y refleja la diversidad geográfica de Guatemala. La competencia ha tenido sus salidas en Retalhuleu, Sanarate, El Progreso, San Pedro Carchá (Alta Verapaz), Monjas, Jalapa, Quetzaltenango, Antigua Guatemala (Sacatepéquez) y Esquipulas (Chiquimula). Asimismo, el departamento de Petén ha tenido la oportunidad de dar el banderazo inicial en tres ocasiones, específicamente en los años 2000, 2019 y 2023.
Estas salidas regionales han tenido un significado profundo, simbolizando en algunos casos la expansión del ciclismo hacia nuevas zonas y, en otros, la oportunidad de rendir homenaje a comunidades que viven intensamente este deporte. En este contexto de records, destaca la figura del guatemalteco Julio Padilla, quien posee el récord como el corredor que más veces ha ganado la etapa inaugural. Padilla logró dos victorias consecutivas: la primera en la Vuelta 59 (2019), en un exigente trayecto de 200 kilómetros entre la Isla de Flores, Petén, y Río Dulce, Izabal; y la segunda en la edición 60, en la etapa que unió Esquipulas, Chiquimula, con Guastatoya, El Progreso. En esta última jornada, Padilla alcanzó una hazaña particular al convertirse en el primer ciclista en vestir, en un solo día, los cinco suéteres élite: ganador de etapa, líder general, metas volantes, montaña y regularidad.
Para la presente edición, Guastatoya será la ciudad encargada de dar el banderazo de salida, marcando la segunda apertura para el departamento de El Progreso. La primera vez que esta región fue anfitriona ocurrió en 1977, durante la vigésima edición, en una etapa de 93 kilómetros que culminó en Zacapa y fue ganada por el colombiano Luis Murillo. Gracias a su ubicación estratégica en el oriente del país y su clima cálido, Guastatoya recibirá a equipos nacionales y extranjeros que competirán durante diez días.
La primera etapa de esta 65ª edición unirá Guastatoya con Puerto Barrios, Izabal, cubriendo una distancia de 215.7 kilómetros. Este trayecto es solo el inicio de una travesía total de 1,411.1 kilómetros, definidos por la estrategia, la adrenalina y la exigencia física. El hecho de que la partida sea nuevamente en Guastatoya reafirma que la máxima fiesta del ciclismo guatemalteco pertenece a todo el territorio nacional.






