La ciudad de Oslo se prepara para el anuncio del Premio Nobel de la Paz, cuyo fallo se emitirá este viernes. En un escenario marcado por la incertidumbre y la presión política, diversas organizaciones humanitarias, tribunales internacionales y figuras públicas emergen como los principales pronósticos en las quinielas y análisis de expertos.
Entre los nombres que suenan con mayor fuerza se encuentran las Salas de Respuesta a Emergencias (ERR) de Sudán. Estas organizaciones humanitarias han ganado terreno en las casas de apuestas y figuran en las listas del Instituto para la Investigación sobre la Paz (PRIO) de Oslo. El prestigio de las ERR se ha visto respaldado previamente por la obtención del premio noruego Rafto de derechos humanos y el denominado Nobel Alternativo, otorgado por la fundación sueca Right Livelihood Award. Esta trayectoria sigue el patrón de laureados anteriores, como la birmana Aung San Suu Kyi, la nigeriana Wangari Maathai, la iraní Shirin Ebadi o el timorense José Ramos-Horta, quienes también recibieron galardones similares antes de ser distinguidos por el Comité Nobel.
La lista de posibles ganadores es extensa y diversa. Organizaciones como Médicos sin Fronteras, Save the Children y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) aparecen en los pronósticos de Nobeliana y PRIO. Asimismo, se menciona la posible elección de la Corte Penal Internacional (CPI), la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) o la Relatora especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos ocupados, Francesca Albanese. Otros nombres que circulan en las apuestas incluyen al ambientalista británico David Attenborough, la activista climática ugandesa Vanessa Nakate y el papa Leon XIV, mientras que el Consejo de la Paz noruego ha señalado a la Campaña para Detener a los Robots Asesinos.
Es importante destacar que estas listas son especulaciones, ya que el Comité Nobel mantiene un estricto secreto sobre los nombres de los nominados durante medio siglo. Para esta edición, el Comité ha confirmado que hay un total de 287 aspirantes. Según el testamento de Alfred Nobel, la facultad de designar candidatos recae en parlamentarios, antiguos laureados, miembros de tribunales internacionales y catedráticos universitarios en las áreas de Historia, Derecho y Ciencias Políticas.
En medio de este proceso, la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado controversia. A pesar de haber mantenido un perfil bajo inicialmente, el mandatario ha reclamado públicamente el galardón. En un vídeo difundido por Al Jazeera, Trump afirmó que debería ser el ganador del Premio Nobel de la Paz de 2026, alegando haber resuelto ocho conflictos y haber evitado la destrucción total del mundo al asegurar que Irán nunca poseerá un arma nuclear. Trump, quien se encuentra entre los 287 candidatos nominados, sostuvo que sería un "gran descrédito" para el comité no concederle el premio, aunque admitió dudar de la decisión final de la institución con sede en Oslo.
El historial reciente de Trump ha sido motivo de debate, citando acciones como la amenaza de invadir Groenlandia, el impulso al secuestro y encarcelamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro y el inicio de una guerra con Irán. A pesar de esto, el mandatario insiste en que ha hecho más por la paz que cualquier otro líder moderno.
Por otro lado, el recuerdo de la edición anterior sigue vigente debido a la polémica elección de la opositora venezolana María Corina Machado. Su nombramiento fue criticado por el Consejo de la Paz y sectores de izquierda del Parlamento noruego, llegando incluso a negarse la organización de la tradicional procesión de antorchas en honor al laureado. Además, el Instituto Nobel tuvo que intervenir tras una filtración ilegal de la noticia, que provocó apuestas económicas masivas horas antes del anuncio oficial, comprometiendo la infraestructura digital de la institución.
Un episodio adicional de tensión ocurrió en enero, cuando María Corina Machado entregó una medalla conmemorativa a Donald Trump como gesto de gratitud por sus acciones en favor de la libertad en Venezuela. Este acto obligó al Instituto Nobel a aclarar que el premio es intransferible e inseparable del ganador, prohibiendo que un laureado comparta o transfiera el galardón.
Finalmente, cabe recordar que el Premio Nobel de la Paz es el único de los seis galardones creados por Alfred Nobel que se otorga en Oslo y no en Suecia, cumpliendo así la voluntad expresa del magnate sueco.





