Chile ha logrado una mejora notoria en la calidad de su aire en las últimas dos décadas, pero el panorama no es uniforme en todo el territorio. Un análisis de 2025, publicado en la revista Atmosphere y desarrollado por la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, revela que persisten brechas ambientales preocupantes.
En el sur del país, el uso intensivo de leña húmeda sigue siendo la principal causa de contaminación atmosférica. Kevin Basoa, del CR2, explica que la falta de una implementación plena de la regulación y el hecho de que este combustible es parte de la identidad comunitaria dificultan el avance, sumado a factores geográficos que impiden la dispersión de los contaminantes.
Por otro lado, en el norte y centro persisten las llamadas “zonas de sacrificio”. Aunque los niveles generales de dióxido de azufre han descendido, localidades como Coronel y Talcahuano aún registran episodios agudos de contaminación.
Como contraste actual, al 4 de octubre de 2026, la calidad del aire en Quintero se reporta como buena, con niveles muy bajos de partículas finas y gases, lo que representa un alivio para sus habitantes, aunque se recomienda mantener una vigilancia constante.
En cuanto a las regulaciones vigentes para el estado "bueno", se mantiene la prohibición de calefactores a leña, excepto pellets, en la provincia de Santiago y las comunas de San Bernardo y Puente Alto. Asimismo, persisten restricciones vehiculares para autos sin sello verde y vehículos con sello verde inscritos antes de septiembre de 2011, además de limitaciones para motocicletas y camiones de carga sin sello verde.
La medición se rige por el Índice de Calidad del Aire referido a Partículas, donde el rango de 0 a 99 es considerado bueno.
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