El fenómeno de El Niño está superando las proyecciones iniciales. El Instituto Meteorológico Nacional, IMN, alerta que el evento ha alcanzado una intensidad "muy fuerte" y advierte sobre un escenario extraordinario.
Los datos son contundentes: en agosto, la anomalía de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3,4 llegó a los +2,5 °C. Este valor supera los registros de 1997 y 2015, dos de los eventos más intensos utilizados como referencia. Según el meteorólogo Daniel Poleo, estas son las temperaturas más altas observadas en los últimos 38 años.
La causa es una importante reserva de agua cálida bajo la superficie del Pacífico, con sectores que alcanzan hasta 6 °C por encima del promedio. Al emerger esta masa de agua, se favorecerá un calentamiento adicional en los próximos meses. Además, el horizonte temporal se ha ampliado: ahora se prevé que el fenómeno se mantenga al menos hasta junio de 2027.
Para Costa Rica, esto implica retos significativos. El experto Daniel Poleo señala que no existen precedentes para un evento de este tipo en los últimos 40 o 50 años, por lo que las afectaciones son difíciles de predecir con exactitud.
Actualmente, el Sistema de Alerta Temprana de Sequía mantiene bajo condiciones de sequía meteorológica al Pacífico, el Valle Central y la zona norte occidental, específicamente en Guatuso, Los Chiles y Upala. En contraste, el Caribe Norte y Sur proyectan excedentes de lluvia entre el 20% y 30% para finales de setiembre.
Finalmente, el IMN prevé una finalización adelantada de la época lluviosa, temperaturas superiores al promedio en gran parte del territorio y una temporada de empujes fríos menos activa de lo normal.
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