¿Sabías que el fenómeno de El Niño ya está afectando la economía y la seguridad alimentaria global? En Perú, el aumento de la temperatura del mar obligó a las anchoas adultas a desplazarse hacia aguas más profundas y frías, provocando un desplome en la pesca y la cancelación anticipada de la temporada por parte del gobierno.
Pero esto es solo la punta visible de una cadena de perturbaciones globales. En Centroamérica, la sequía ha reducido el caudal de los lagos que alimentan el Canal de Panamá, ralentizando el tráfico marítimo, mientras que miles de agricultores en Guatemala, Honduras y El Salvador perdieron sus cosechas. En el Caribe, Puerto Rico y Jamaica enfrentan estrés hídrico y racionamiento de agua.
El contraste es extremo. Mientras Indonesia registra incendios forestales y la India presenta precipitaciones monzónicas por debajo de la media, otras regiones reciben diluvios. En Chile y Perú, las lluvias provocaron inundaciones, paralizaron la minería del cobre y forzaron el cierre de Machu Picchu. En el Cuerno de África, se proyectan inundaciones que podrían desplazar a millones de personas.
Lo que inquieta a la ciencia es que este es el primer El Niño intenso con características del Pacífico oriental desde finales de los 90. Al combinarse con el calentamiento global, podría elevar las temperaturas promedio de 2024 a niveles sin precedentes en el registro histórico.
Además, los patrones climáticos conocidos como “teleconexiones” están cambiando, lo que compromete la capacidad de los países para prepararse. La gran pregunta científica es si este fenómeno interactuará con el cambio climático para producir impactos que superen la suma de sus partes.
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