La proximidad de la temporada invernal en la Franja de Gaza ha intensificado la angustia y la preocupación entre miles de familias que se encuentran refugiadas en campamentos improvisados. En estos asentamientos, donde la escasez de refugios adecuados y de suministros básicos es la norma, la población desplazada se enfrenta a un escenario crítico para sobrevivir a las bajas temperaturas y a las condiciones climáticas adversas que se esperan para los próximos meses.
En respuesta a esta situación, miles de personas desplazadas que se concentran en la zona sur del enclave palestino llevaron a cabo una movilización el pasado sábado. Los manifestantes se congregaron en la zona de Fash Farsh, ubicada en Khan Younis, con el objetivo de reclamar la entrega urgente de tiendas de campaña, mantas y otros artículos básicos esenciales. Esta protesta fue un llamado directo a las organizaciones internacionales, instándolas a reforzar la asistencia humanitaria dirigida a una población ya severamente afectada por el conflicto y el desplazamiento forzado.
La desesperación de los asistentes quedó plasmada en los carteles exhibidos durante la manifestación. Uno de ellos resumía la precariedad de su existencia con la frase: “Nuestras tiendas están rotas y nuestros estómagos están vacíos. No nos dejes en manos de lo desconocido”. Estas palabras reflejan la doble crisis que atraviesan las familias: la falta de un techo seguro y la inseguridad alimentaria, factores que se agravan con la llegada del frío.
La demanda de nuevos refugios no es una solicitud superficial, sino una necesidad inmediata y vital. Para miles de desplazados, las tiendas de campaña constituyen el único espacio disponible para resguardarse. Según las estimaciones, aproximadamente 40.000 personas viven distribuidas en unas 6.000 tiendas de campaña, las cuales están repartidas en 35 campamentos situados en el sur de Gaza. La fragilidad de estas estructuras es una preocupación constante para quienes dependen de ellas.
La experiencia de años anteriores ha dejado una advertencia clara sobre los riesgos climáticos. En periodos previos, las intensas lluvias y las inundaciones registradas en la Franja de Gaza provocaron daños severos en numerosos refugios. Estos incidentes dejaron a los ocupantes totalmente expuestos a las inclemencias del tiempo, incrementando los riesgos sanitarios y de seguridad para la población desplazada. Actualmente, el deterioro de las tiendas existentes y el colapso de edificaciones previas han dejado a miles de personas en una situación de vulnerabilidad extrema.
Dentro de este contexto de emergencia, existen grupos que enfrentan riesgos aún mayores. Los niños, los ancianos y las personas con problemas de salud son los más vulnerables ante la exposición prolongada a entornos inseguros y la falta de protección térmica. Para estas personas, la ausencia de un refugio sólido y el frío intenso pueden derivar en complicaciones graves de salud en un entorno donde la atención médica es ya precaria.
La crisis de infraestructura se ve agravada por el colapso del sistema sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre una escasez crónica de insumos médicos en toda la Franja de Gaza. El organismo internacional ha señalado que, en la actualidad, ningún centro hospitalario del enclave es capaz de operar a su máxima capacidad, lo que limita drásticamente la posibilidad de atender a los enfermos y heridos que resulten de las malas condiciones climáticas o del conflicto.
A este panorama se suma la crisis de financiamiento de la ayuda alimentaria. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) se ha visto obligado a recortar en un 50 % la ayuda destinada a Gaza debido a la falta de fondos. Este recorte impacta directamente en la nutrición de la población, validando el clamor de hambre expresado por los manifestantes en Khan Younis.
Mientras la crisis humanitaria se profundiza, la ofensiva israelí continúa cobrando vidas. De acuerdo con los reportes difundidos por el Ministerio de Salud de Gaza, tan solo el sábado se registraron 181 fallecidos. Esta cifra eleva el total de personas muertas a 74.228 desde el inicio del conflicto el 7 de octubre de 2023. Asimismo, el número de heridos ha ascendido a 175.188 personas, según los datos oficiales de dicha institución.





