El movimiento político del bolsonarismo realizó una demostración de fuerza en Brasil a menos de 24 horas de la celebración de los comicios. A través de una 'motociata', consistente en una marcha masiva de miles de motocicletas, los simpatizantes salieron a las calles del estado de São Paulo, el cual representa el colegio electoral más importante del país, con el objetivo de brindar su respaldo al candidato Flávio Bolsonaro.
La movilización tuvo lugar este sábado, concentrando a miles de personas en un trayecto comprendido entre las ciudades paulistas de Santa Bárbara d’Oeste y Americana. Los asistentes se presentaron ataviados con banderas de Brasil y pegatinas en señal de apoyo a su candidato. Asimismo, fue notable la presencia de imágenes del exmandatario Jair Bolsonaro, quien actualmente cumple una condena de 27 años de arresto domiciliario tras ser señalado por alentar un golpe de estado en el año 2023.
La llegada de Flávio Bolsonaro fue recibida entre el ruido ensordecedor de motores y bocinas. Los asistentes corearon su nombre en el momento en que el candidato descendió de una camioneta negra para saludar a la multitud congregada. Debido a que la legislación brasileña prohíbe estrictamente la realización de discursos en la víspera de los comicios, el candidato extremoderechista no pronunció ninguna palabra, limitándose a un "baño de multitudes" para consolidar su presencia pública.
Flávio Bolsonaro se posiciona como el principal competidor del actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva. El escenario electoral plantea que, en caso de que ninguno de los dos candidatos supere el 50% de los votos, ambos disputarían una hipotética segunda vuelta por la presidencia.
Entre los asistentes se encontraba Josefa dos Santos, de 61 años, quien esperó más de dos horas para ver al candidato. En declaraciones a EFE, manifestó su deseo de que Flávio obtenga la victoria para poner fin a lo que ella describe como la "dictadura en la que Lula convirtió Brasil", asegurando que el actual gobierno ha destruido "todo lo bueno" que fue implementado durante la administración de Jair Bolsonaro.
Por su parte, Walter de Oliveira, de 51 años y trabajador autónomo, participó en la defensa de la candidatura del Partido Liberal (PL) con la intención de dejar un país mejor para sus hijos. Desde su perspectiva económica, Oliveira señaló que el país requiere una "salvación", sugiriendo que se debe seguir el ejemplo del padre de Flávio. El ciudadano lamentó la situación actual, tanto en el ámbito democrático como económico, afirmando que el trabajador se ve obligado a trabajar únicamente para pagar facturas, terminando siempre en "números rojos".
El ambiente de la marcha estuvo marcado por cánticos contra el actual presidente, destacando la frase "Lula, ladrón. Tu lugar es la prisión". Algunos simpatizantes, como Erika, de 48 años, expresaron la creencia de que Brasil se ha transformado en un "estado comunista disfrazado de democracia". Para personas con esta visión, impedir que Lula consiga un cuarto mandato no consecutivo es la única vía para "recuperar la libertad", sosteniendo que Jair Bolsonaro los hizo libres y que su hijo repetirá esa acción.
En la misma línea, Aimara, de 35 años, manifestó la urgencia de "derrocar a Lula del poder" para que la ciudadanía pierda el "miedo de vivir". Asimismo, abogó por la liberación de quienes considera "presos políticos", mencionando específicamente a Jair Bolsonaro y confiando en que, "con ayuda de Dios", el exmandatario recuperará su libertad.
El recorrido, que se desarrolló sin incidentes reseñables, inició en Santa Bárbara d’Oeste y llenó la autopista con una caravana compuesta por motocicletas, autobuses donde se ubicaron los principales rostros del PL y vehículos tipo 'monster truck' de ruedas gigantes. La movilización extendió su impacto a los puentes sobre la carretera, donde miles de personas se agolparon, y a las rutas adyacentes, donde otros vehículos siguieron el trayecto tocando bocinas y exhibiendo banderas brasileñas.
Este despliegue ocurre en el marco de una jornada electoral en la que más de 158 millones de brasileños están convocados a acudir a las urnas este domingo. Los ciudadanos elegirán al próximo presidente de la República, a los gobernadores estatales y a una parte considerable del Congreso Nacional, en un proceso electoral caracterizado por una fuerte polarización y un rechazo generalizado hacia ambos candidatos presidenciales.





