La Coordinación General de Seguridad Vial (CGSV), en un trabajo conjunto con el personal de Protección Civil, mantiene desplegado un operativo de sobrevigilancia en diversas zonas estratégicas del bordo del Río Bravo. Estas acciones se han intensificado debido al desbordamiento del cauce que se registró el día de ayer, situación que ha generado afectaciones significativas en la infraestructura vial de la zona, particularmente en arterias fundamentales para la movilidad urbana y el tránsito fronterizo.
De acuerdo con la información proporcionada por el personal de Vialidad, las autoridades se encuentran concentrando sus esfuerzos de monitoreo en tres puntos distintos del bordo del río. Esta medida preventiva busca evaluar la magnitud del incidente y garantizar la seguridad de los usuarios que transitan por las inmediaciones, tras confirmarse que el desbordamiento provocó problemas operativos y de circulación en el bulevar Juan Pablo II y en el bulevar Bernardo Norzagaray.
En cuanto a las restricciones específicas de circulación, las autoridades han implementado el cierre total del paso en los carriles que se desplazan de oriente a poniente. Estas restricciones se han establecido en puntos críticos identificados por los operativos de seguridad, específicamente a la altura del parque de las tortugas y en la zona conocida como el cocodrilo. Asimismo, se ha cerrado el paso en el área ubicada detrás de la lanza de la Mexicanidad, restringiendo así el flujo vehicular en estos sectores para evitar riesgos derivados de la inundación.
El operativo de control vial también ha afectado el acceso a otras vías principales. Se ha reportado que el ingreso al bulevar Juan Pablo II desde la avenida Rafael Pérez Serna se encuentra completamente cerrado. Esta medida es parte de la estrategia de contención y seguridad implementada por la CGSV para evitar que los automovilistas ingresen a zonas donde el agua ha invadido la carpeta asfáltica.
Un oficial de la Coordinación General de Seguridad Vial detalló que el personal operativo se mantiene en el lugar monitoreando constantemente la cantidad de agua que salió del cauce del Río Bravo. Este seguimiento es fundamental para determinar el momento exacto en que se podrá restablecer la circulación normal en las zonas afectadas. En el caso específico del bulevar Juan Pablo II, a la altura de la avenida Del Charro, la situación es crítica, ya que la gran cantidad de agua que se desbordó del río ha inundado la vialidad, obligando a que la circulación de oriente a poniente sea desviada hacia rutas alternas.
Estas complicaciones viales han tenido un impacto directo y considerable en el flujo de personas y vehículos que intentan cruzar la frontera hacia El Paso, Texas. Los automovilistas que habitualmente utilizan el puente Libre para su traslado han encontrado el camino obstruido o congestionado debido a los cierres mencionados anteriormente. Ante esta situación, una gran cantidad de conductores ha optado por cambiar su ruta habitual, redirigiendo su camino hacia el cruce fronterizo a través de la avenida De las Américas.
Esta migración de flujo vehicular hacia la avenida De las Américas ha generado una saturación vial importante. Los reportes indican que se ha formado una fila extensa de vehículos que se prolonga considerablemente, llegando a alcanzar la calle Abraham Lincoln y la calle Hermanos Escobar. La acumulación de autos es el resultado directo de las desviaciones forzadas por las inundaciones en los bulevares Juan Pablo II y Bernardo Norzagaray.
Hasta el momento, el personal de Protección Civil y de Seguridad Vial permanece en estado de alerta y vigilancia, priorizando la seguridad de los ciudadanos y el control del tráfico en los puntos críticos. Las autoridades continúan evaluando el nivel del agua y la estabilidad de las vialidades afectadas para coordinar la reapertura de los carriles cerrados una vez que las condiciones sean seguras para el tránsito vehicular.






